Por Juan Alejandro Rodríguez Hernández
CDMX.-Décadas posteriores a la conquista se inició con la celebración de las posadas en nuestro país. De acuerdo con algunas fuentes escritas, se afirma que esta celebración también posee un importante componente indígena, dado que las posadas se instauraron en la fecha en que los mexicas conmemoraban el “Nacimiento de Huitzilopochtili”, que en náhuatl significa “colibrí zurdo” o «colibrí del sur”, y quien representaba el Dios de la guerra y su principal guía durante la peregrinación hasta su llegada a la gran Tenochtitlan.
Las posadas inician específicamente en 1587, cuando Fray Diego de Soria gestionó la aprobación del Papa Sixto V para llevar a cabo las misas denominadas “de aguinaldo”, los días del 16 al 24 de diciembre, en las cuales se combinaban pasajes y escenas de la Navidad, personificando el peregrinar de José y María en su camino a Belén. Conforme se fue dando el tiempo, se le fueron añadiendo elementos como las luces de bengala, cohetes, villancicos y la piñata, que al romperse simboliza el triunfo de la fe sobre el pecado.
Así, el pasado 19 de este mes, a partir de las 20:00 hrs., se llevó a cabo la posada organizada por la familia Zuñiga Sandoval, en la Colonia Pedregal de Santo Domingo, de la Alcaldía de Coyoacán de la Ciudad de México, comúnmente conocida como “Santocho”, con historia y cultura organizacional notable.
Es de destacar, esta alegre y vistosa posada contó con la presencia de dos Niños Dios, que se relata -por la familia anfitriona- tienen una antigüedad de aproximadamente 100 años, que la familia ha venido cuidando y celebrando de generación en generación. Varias de las personas asistentes mostraban su gozo e hilaridad por la compañía de estas imágenes sacras, uno llamado “Manuelito” y otro cobijado con el nombre de “Niño Dios”, por lo que no dudaron en aportar caña, jamaica, manzana, tejocote, guayaba, dulces, piñatas para que se lograra un espléndido festejo; estuvieron familias completas, niños, niñas, jóvenes, adultos, abuelitos.

Según el conocimiento popular, existen en la Ciudad de México más Niños Dios de tal antigüedad: el “Niñopa” o “Niño Padre”, que suele celebrarse impresionantemente en la alcaldía de Xochimilco, otro que se dice se encuentra en un Convento custodiado por unas monjas y uno más ubicado en la Colonia del Olivar del Conde.
Ya estando congregados todas las personas invitadas, a convocatoria de la familia Zuñiga Sandoval, se formaron dos grandes grupos, uno se fue a hacer un peregrinar con las imágenes santas en calles aledañas, y el otro se quedó en la vivienda, con la intención de representar la petición de alojamiento que en su momento hicieron José y la Virgen María en su andar a Belén. Se cerró el enorme portón. Todas las personas participantes con una vela en mano y el conocido gorro rojo de Santa Claus. Al arribar el grupo peregrino inició con el canto colectivo de “en el nombre del cielo, os pido posada, pues no puede andar, mi esposa amada”.

Al principio, el grupo que se quedó en casa negó la entrada, mediante la tonada “Aquí no es mesón, sigan adelante, no les puedo abrir, no vaya ser un tunante». Después de varios intentos, se les abre el portón y ambos grupos entonan lo siguiente: “entren Santos Peregrinos, Peregrinos, reciban este rincón que, aunque es pobre la morada, la morada, os la doy de corazón”, y se hace un reencuentro colectivo, todos gustosos a disfrutar y celebrar del tradicional ponche, las piñatas, el arroz con leche y los deliciosos chilaquiles acompañados del acostumbrado bolillo, ambientado con música en vivo.
La velada transitó entre sonrisas, baile, abrazos y buenos deseos. Felicidades a las hermanas Alicia, Julia y Rosa Zúñiga Sandoval.

Fuente consultada:
Revista digital National Geographic.
Disponible: https://www.ngenespanol.com/culturas/origen-de-las-posadas-en-mexico-2/






















