Chetumal.- Aun cuando están conscientes que sus posibilidades de alcanzar la candidatura del PRI a la presidencia municipal de Othón P. Blanco depende en buena medida de las negociaciones que hagan los respectivos grupos políticos a los que pertenecen, más de una decena de chetumaleños (as) han intensificado o arreciado acciones para atraer reflectores a fin de ocupar la silla que en septiembre del 2016 dejará vacante Eduardo Elías Espinosa Abuxapqui.
Sin caer en cuestiones aritméticas y desafiando el tabú numeral, exponemos a los que hasta el día de hoy muestran interés por tomar parte de la contienda:
José Alberto Alonso Ovando.- El actual titular de la Secretaría de Educación y Cultura (SEyC) es quizá el funcionario estatal con mayor solvencia moral en estos momentos y entre sus principales logros fue sofocar en su momento el fuego que dejó Sara Latiffe en la citada dependencia.
Su fortaleza política la basa en las acciones que lleva a cabo la asociación civil “María Trinitaria”, desde donde se mueve por todas las colonias y zonas rurales del municipio capitalino. El mayor de sus pecados fue haber aceptado dirigir a Capa y abandonar la curul en la XIII legislatura para que ingrese su suplente, Alondra Herrera.
Luis Torres Llanes.- Este ex diputado local cuenta con el mayor respaldo de la zona rural debido a que como subsecretario de la Sedari tienen un constante roce con el sector campesino y ganadero.
Su fortaleza la sustenta en la lealtad, es un hombre de palabra con un nivel de vida medio, cero canonjías o demagogias. Es un ser humano que gusta compartir el pan y la sal con los campiras, amante del deporte. Su mayor debilidad fue ceder, sin luchar, la candidatura a Espinosa Abuxapqui en el 2013. Además de haber sido una persona cercana a Andrés Ruíz Morcillo.
Pedro José Flota Alcocer.- Señalado como el “caballo negro” de la contienda, el actual presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado va por su tercera intentona por alcanzar la presidencia municipal de OPB, su máximo sueño político, según sus propias palabras.
Su fortaleza la radica en su lealtad y disciplina con los ex gobernadores Joaquín Hendricks Díaz (Secretario de Gobierno) y Félix González Canto (Secretario de Seguridad Pública) y ahora en el sexenio de Beto Borge le ha servido como dirigente del PRI estatal y como coordinador de la bancada priista.
Su punto débil es que al igual que todos los aspirantes, su candidatura está sujeta a cualquier negociación.
Manuel Aguilar.- El ex titular de la Secretaría de Salud ha buscando mil y una forma por alcanzar la presidencia municipal, pero simple y sencillamente hasta la fecha ha fracasado en sus intentos, a pesar de haber puesto sobre la mesa su compadrazgo con Cora Amalia Castilla Madrid, los servicios de una asociación política a fin al PRI y hasta recursos propios para costearla.
Su fortaleza la finca en su poder económico y en la cercanía con gente del sexenio pasado que aun domina el sistema político estatal. Pero su debilidad fue entregar malas cuentas como coordinador de campaña de Arlet Mólgora aun cuando ganó y programar un periodo vacacional en otro continente.
Jorge Cheluja.- Sus aspiraciones por dirigir los destinos de los pompeyenses nació luego de trabajar en un par de ocasiones en la administración municipal bajo el auspicio de Eduardo Espinosa Abuxapqui, no por nada en el bajo mundo de la grilla se le conoce como el “hijo putativo” del “tiburón del sur”.
Su fortaleza radica precisamente en el carisma del actual alcalde y sus posibilidades por alcanzar la candidatura se encuentra sujeta a las negociaciones que pueda y logre hacer Espinosa Abuxapqui a la hora de definir el nombre del candidato a ocupar la gubernatura en el 2016.
Juan José Ortíz Cardín.- Este viejo y añejo lobo de mar de la política local se encuentra en estado vegetativo, no hace mucho ruido pero trabaja de sol a sol bajo la tutela del Subsecretario de Turismo Nacional, Carlos Joaquín González.
Su fortaleza radica en que proviene de una familia fundadora de Chetumal y que es una persona admirada por la gente. Su debilidad es que aun cuando ya fungió como secretario de la comuna, su mayor anhelo es ser titular de la Sesa.
Ángel Rivero Palomo.- Si la candidatura del PRI se definiera por méritos y experiencia, esta persona junto a Pedro Flota, serían las cartas más fuertes para la presidencia municipal de OPB, porque además de haber sido secretario particular del ex gobernador, Joaquín Hendricks Díaz y secretario con Félix González Canto, ahora ha desarrollado un papel preponderante en la Sedasi con Beto Borge.
Su fortaleza la sustenta en su preparación académica y capacidad para diseñar estrategias, pero su debilidad es ser apolítico y no lograr tener una comunión con la sociedad.
Luis Alamilla Villanueva.- Aun sin ser descendiente directo del ex gobernador, Mario Villanueva Madrid, ha demostrado tener pasta de político bueno, a tal grado de sobrevivir bajo sus propios riesgos en los sexenios de los cozumeleños Félix González Canto y Beto Borge.
Su fortaleza radica en hacer política a ras de suelo y que cuenta con el apoyo moral y económico de la nueva generación de políticos chetumaleños. Su defecto, es traer tras sus hombros la lápida que dejó su primo Carlos Mario Villanueva Tenorio durante su paso como presidente municipal de OPB.
Lizbeth Gamboa Song.- Creada como política por Félix González Canto la hija de la ex magistrada tendrá que remar fuerte para posicionarse como una verdadera opción para la presidencia municipal porque con lo realizado como diputada federal no le alcanzará ni para ser nominada entre los finalistas.
Sus únicas fortalezas que tiene es ser ahijada de Eduardo Espinosa Abuxapqui y ser mujer. Su mayor defecto fue tratar de hacerse de una figura a base de marketing cuando la realidad es otra.
Alondra Herrera Pavon.- Aun cuando su vida política siempre ha sido de rebote (fue diputada porque quitaron a Alberto Alonso Ovando y fue directora del Icat porque Manuel Aguilar no quiso dejarle la dirección general del Conalep) está chetumaleña insiste en que es la mujer idónea para dirigir los destinos de los pompeyenses.
Su fortaleza o debilidad la sustenta en su desmedida ambición que con tal de alcanzarla se auto promociona de manera legal o ilegalmente como ocurrió el pasado fin de semana, que hasta oró para que el dios “Chac” soltara su aguacero en Chetumal para que ella y su equipo de “boys scauts” del Icat se hicieran a la calle para “socorrer” a los posibles damnificados.
Maritza Medina Díaz.- Sin grandes linajes y sin mucho ruido esta maestra de profesión pero diputada de oficio teje tranquilamente su proyecto, no se mete con nadie y únicamente sigue la línea que manda la bancada priista en la XIV Legislatura.
Su fortaleza radica en la confianza que ha ganado de Beto Borge y, al igual que todos, espera las negociaciones y que Chetumal sea agraciado por la cuestión de equidad y género (5 de las 10 presidencias municipales serán para mujeres). Su debilidad es luchar por la causa de su género, aun cuando reciba metralla por ello.
Cecilia Loría Marín.- Escondida, sin alardear nada, sin reflectores encima de ella, la ex titular de la SEQ opera sigilosamente su andar político. Aun cuando hace nueve años perdió una diputación local ha demostrado tener el empaque suficiente para alcanzar la nominación.
Su fortaleza radica en la cantidad de personas que aglutinan sus dos asociaciones civiles que tiene –una estatal y otra nacional- y que es una persona de trabajo, honesta y de palabra. Su defecto sin duda es su carácter porque es una mujer de una sola soja.
No dudamos que por desconocimiento –no por alevosía o veto- omitimos nombres de otras personas que también tienen aspiraciones por disputar la candidatura a la presidencia municipal, pero estamos abierto a la recepción y comentarios, reclamos y opiniones al correo: larryamatorres@gmail.com




















