Jorge Carlos Aguilar Osorio construye una imagen de cercanía con los campesinos de Quintana Roo, pero los propios documentos de SEDARPE exhiben rezagos productivos, apoyos insuficientes y problemas que no se resuelven con publicaciones en Facebook.
Por El Punto Sobre la i
Chetumal, Quintana Roo.— Jorge Carlos Aguilar Osorio, mejor conocido como “El Topo”, parece haber encontrado una fórmula para mostrar su cercanía con el campo quintanarroense: sombrero, botas, recorridos, fotografías y publicaciones en redes sociales.
El problema es que el campo no se recupera con fotografías, ni la productividad aumenta porque el secretario aparezca sonriente junto a los campesinos.
Detrás de la imagen que proyecta el titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPE), existen cifras que deberían preocuparle mucho más que los comentarios sobre su vestimenta.
En febrero de este año, el propio Aguilar Osorio reconoció que la dependencia apenas puede atender al 35 o 40 por ciento de los productores que solicitan apoyos en determinadas convocatorias.
Es decir, mientras el funcionario presume actividades y programas, la mayoría de los solicitantes se queda esperando una respuesta favorable.
Y el problema es todavía más profundo.
En sus propios documentos presupuestarios de 2026, SEDARPE reconoce que Quintana Roo presenta un rendimiento de apenas 1.2 toneladas por hectárea en nueve cultivos principales, frente a una referencia nacional de 4.28 toneladas, con datos de 2024.
La misma dependencia identifica problemas de tecnificación, fertilidad del suelo, acceso a insumos y desarrollo agroindustrial.
No son acusaciones de sus adversarios. Son diagnósticos que aparecen en los documentos de la institución que él dirige.
Por supuesto que existen entregas de apoyos. La dependencia reportó 341 productores contemplados en un programa agrícola de 6.65 millones de pesos y la entrega de maquinaria a otros 73 productores.
Pero entregar herramientas no es lo mismo que transformar el campo.
¿Cuánto aumentó la producción? ¿Cuántos campesinos mejoraron sus ingresos? ¿Qué mercados nuevos se abrieron? ¿Cuántas familias lograron vivir mejor de sus cosechas?
Esas son las cifras que deberían ocupar los primeros lugares en las publicaciones del secretario.
A la discusión se suma su situación económica. En la declaración patrimonial revisada para esta investigación, Aguilar Osorio reportó ingresos netos anuales de 1 millón 522 mil 642 pesos por su cargo público, equivalentes a un promedio mensual de 126 mil 887 pesos.
Con ingresos de ese tamaño, la sociedad tiene derecho a exigir resultados de la misma dimensión.
También existen preguntas sobre su relación con empresas restauranteras, algunas de las cuales aparecen en su declaración de intereses. Su participación empresarial no constituye por sí misma una irregularidad, pero sí hace pertinente revisar la transparencia de sus actividades privadas y su posible relación con las decisiones públicas que toma.
Mientras tanto, en el campo quintanarroense siguen pendientes los problemas de siempre: producir más, reducir costos, conseguir apoyos oportunos y encontrar compradores que paguen precios justos.
Nadie cuestiona que un secretario visite comunidades o converse con productores. Esa es parte de su responsabilidad.
Lo cuestionable es que la imagen de un funcionario termine teniendo más protagonismo que los resultados medibles de la política pública que encabeza.
Jorge Aguilar Osorio podrá seguir mostrando su sombrero, sus botas y su cercanía con la gente.
Pero el campo de Quintana Roo necesita mucho más que un secretario que sepa posar para una fotografía.
Necesita uno que pueda demostrar, con cifras y resultados verificables, que los campesinos están mejor que cuando llegó al cargo.



