TULUM.– Visitantes y residentes locales han denunciado las malas condiciones en las que se encuentran las instalaciones sanitarias del Parque del Jaguar, administrado por el Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica (GAFSACOMM), conocido también como “Mundo Maya”.
De acuerdo con los testimonios, a pesar de que las tarifas de acceso se aplican de manera uniforme tanto a tulumnenses como a turistas nacionales y extranjeros, los servicios básicos del recinto no reciben el mantenimiento adecuado. El señalamiento se centra principalmente en los baños, donde de los 16 módulos con los que contaba originalmente el proyecto, únicamente dos se encuentran en funcionamiento y en condiciones precarias.
Los 14 sanitarios restantes permanecen fuera de servicio y en estado de abandono, lo que ha generado incomodidad entre los usuarios que esperan turnos para utilizarlos. Los inconformes consideran inaceptable que un proyecto turístico de gran envergadura ofrezca servicios en tal deterioro, cuando los ingresos por concepto de cobro de entradas son elevados.
Al respecto, varios visitantes extranjeros y nacionales manifestaron su descontento al tener que pagar tarifas que calificaron como “excesivas” y enfrentarse a instalaciones que no corresponden a la imagen que se promociona del parque. “Es vergonzoso que cobren tanto y no puedan mantener en condiciones mínimas los baños”, expresó uno de los denunciantes.
La situación también ha sido cuestionada por residentes locales, quienes aseguran que, a pesar de presentar credenciales que los acreditan como habitantes de Tulum, se les cobra la misma tarifa que a los turistas. Esto, señalaron, contradice la versión oficial de que los tulumnenses tienen acceso gratuito o con descuentos.
Los reclamos también alcanzan a la administración del parque, a cargo de Fortino Aquino Torres, coronel retirado del Ejército Mexicano, de quien afirman no se ha visto un esfuerzo real por corregir estas deficiencias desde la apertura del proyecto. De acuerdo con las críticas, los recursos que se generan con el cobro de boletos no se reflejan en mejoras ni en mantenimiento básico.
El contraste entre las tarifas aplicadas y el estado de las instalaciones ha generado un creciente malestar entre visitantes y habitantes del municipio, quienes consideran que estas omisiones dañan la imagen del destino y restan credibilidad al proyecto turístico.
























