*Un grupo de irresponsables echa a perder el trabajo de todos
Por Mario Castillo Rodríguez
Sin lugar a dudas, los hechos ocurridos este fin de semana donde dos empleados de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado acabaron impactados a altas horas de la noche en la barda perimetral del rancho “El Mostrenco” a causa de los influjos del alcohol, y conduciendo un vehículo oficial propiedad de dicha dependencia, exige medidas extremas para que los entes del gobierno metan en cintura al personal.
Y es que aunque se argumenta que la camioneta involucrada fue robada, lo cierto es que hoy toco a la CAPA quedar en evidencia.
Empero, el uso de las unidades fuera de horario laboral por parte de los empleados no es un caso particular de la dependencia que encabeza Paula González Cetina, ya que esta es una constante que a todas luces ponen en práctica los empleados de gobierno utilizando los vehículos oficiales para asuntos personales como el ir a buscar a sus hijos a la escuela, o hacer mudanzas a plena luz del día sin importarles ser objeto de crítica por parte de la ciudadanía.
En constantes ocasiones, los medios de comunicación hemos hecho evidente y señalado este mal que hoy pone de manifiesto la irresponsabilidad de dependencias como la CAPA en la asignación y cuidado de sus vehículos, pero a los titulares y empleados parece no importarles dado que no se ha puesto una medida extrema para evitar por ejemplo que los carros oficiales circulen fuera de horario y sin justificación alguna más que la irresponsabilidad.
Es irónico que mientras las primeras autoridades hagan de tripas corazón para estirar los recursos y dotar las dependencias de los medios necesarios para cumplir la demanda social, los de abajo (directores, secretarios, y subalternos en general), asuman posturas de cerrazón echando por la borda todos los esfuerzos.
Fuera de horario laboral, sin un oficio de comisión, los vehículos deben permanecer bajo resguardo, y aquellos que estén en circulación tanto como los empleados que los conducen, deben de ser vigilados de manera rigorosa para evitar que sigan sucediendo este tipo de eventos que generalmente terminan en tragedia, e involucrando a terceras personas que, sin deberla ni temerla, siempre salen pagando los platos rotos gracias a la irresponsabilidad e ineficiencia de quienes mal dirigen las dependencias.
Otra constante, es el mal uso que los empleados dan a los uniformes, ya que en constantes ocasiones se les puede apreciar al interior de los bares y cantinas vestidos de manera oficial consumiendo bebidas embriagantes, y dejando mal al Gobierno del Estado con este tipo de conductas.
La Cabaña del Negro, Palapas, Milagros y Licos, son los bares más frecuentados por aquellos empleados inconscientes, y a quienes poco importa la mala imagen que dan a sus centros de trabajo protagonizando espectáculos lamentables y vergonzosos.
Lo cierto es que alguien debe poner freno a todo esto que, desgraciadamente, no solo va en detrimento de las dependencias, sino que pone en tela de juicio la seriedad de esas ante los ojos de la sociedad.



