Por Mario Castillo Rodríguez
Chetumal.- Por lo menos 10 años tardará en recuperarse la otrora basta zona del manglar de Tajamar que en días pasados fue sometida a la devastación en aras del desarrollo inmobiliario, aseguraron investigadores especialistas del Colegio de la Frontera Sur, Ecosur.
En rueda de prensa, profesionistas de ese centro de investigación coincidieron en señalar que la magnitud del daño va más allá de poner en marcha una simple reforestación del mangle, ya que al área afectada albergaba a un complejo conjunto de ecosistemas en los que interactuaban una gran gama de especies de flora y fauna como peces, reptiles, mamíferos, moluscos, invertebrados, insectos, aves migratorias e incluso bacterias que tenían cada cual una función en particular.
“La realidad es que el daño es prácticamente irreversible, si se puede restaurar y algunos colegas han estimado unos 10 años para que esto ocurra. Sin embargo el ecosistema del manglar es complejo, porque no solamente desaparece el manglar sino muchas especies que vemos a simple vista, pero también muchas que no vemos como invertebrados y bacterias que son útiles tanto para el ambiente circundante como para el servicio ambientalista que ofrece el mangle de manera natural”, dijo el Doctor Julio Espinosa Ávalos.
Indicó que de acuerdo a estimaciones y estudios hechos en un área específica que incluyeron 12 años (de 1995 a 2007), y solamente en una franja de unos 5 kilómetros entre Xcalak y Mahahual, la pérdida de cobertura de manglar en esa zona tan reducida fue de 1 mil 70 hectáreas, lo cual representa una deforestación anual promedio de mangle de .85, “que si bien se piensa que no es nada porque no llega ni al 1 por ciento, la realidad es que si es una devastación considerable”, abundó.
En el caso particular de la península de Cancún que abarca la periferia de la Laguna Nichup-Te, señaló que entre 1970 y 1980, es decir, mucho antes de que llegaran los grandes desarrollos ya se habían perdido 650 hectáreas, que en números generales habla de la pérdida de un 12 por ciento de la cobertura de manglar en dicha área.
Puntualizó que si bien no existe una cifra estimada actualizada, “de 1980 a la fecha los datos indican que la tasa de deforestación de mangle que está ocurriendo en Quintana Roo, es una de una de las más altas en la República”.
Lamentó que los efectos de esta deforestación y pérdida de manglar, que no son para estar orgullosos, se estarán viendo cuando se presenten huracanes sin que la barrera natural protectora haga su trabajo, y cuando sigan desapareciendo especies que habitan y buscan refugio en los manglares de Quintana Roo. “Estamos acabando con un ecosistema muy rico”, sentenció.
Hablando en particular del mangle de Tajamar, es de señalarse que los investigadores ahí reunidos como la Maestra en Ciencias, Carmen Rosas Correa; el Dr. Juan Jacobo Schmitter Soto, el Dr. Alberto De Jesús Navarrete y el Dr. Julio Espinoza Ávalos, coincidieron en que este manglar milenario que había logrado sobrevivir gracias a las acciones de diferentes movimientos de tipo ambientalista, sucumbió ante la codicia de empresarios que buscan crear un complejo turístico bajo el argumento de que su permiso de construcción cumple con los requisitos establecidos en las leyes ambientales y rescate de fauna, cuando en realidad no existe un verdadero justificante para condenar a ser un desierto, lo que fuera un vasto complejo de ecosistemas.




















