Por: HB
Valladolid.- La pasión que le impone al trabajo que se dedica no solo le han permitido a don Alfredo Poot Dzib alcanzar el éxito junto con su familia, sino a dejar como legado su sabiduría a otros.
Con casi 20 años radicado en Valladolid, don Alfredo se dedica desde hace 16 años a la artesanía en lek, producto que también lo ha hecho ganar varios diplomas y reconocimientos a nivel estatal y que le ha permitido mostrar su trabajo a nivel nacional.
Y es que don Alfredo Poot no solo encontró una forma de hacer negocio a base del lek, sino que aporta semillas y recursos para la producción del fruto a un grupo de campesinos, para poder atender la demanda del producto que elabora, cuyo mercado abarca la Península de Yucatán.
Entrevistado cuando se encontraba participando en la edición pasada del programa municipal Sinergia Artesanal, Poot Dzib recordó que la artesanía, que hasta ahora le ha hecho ganar buenos dividendos, la conoció cuando se encontraba vendiendo el lek con sus compañeros artesanos en la Riviera Maya.
“Me pareció muy interesante las artesanías que hacían con ello, vi como lo trabajaban y me puse a hacerlo, y aunque al principio se me dificultó porque no tenía conocimiento, ni había adquirido la técnica, la pasión por aprenderlo me lo fue facilitando. Ahora cualquier diseño lo interpretamos”, aseguró.
Sonriente y flanqueado como siempre por su esposa Bernardina Hau Uch, de la que ha recibido apoyo incondicional, confió con satisfacción que su sabiduría ya la está transmitiendo a un grupo de artesanos de Libre Unión a quienes está asesorando.
“Al principio tenían temor, incluso tuve que tomar lo que habían elaborado y llevarlo a exponer en un evento en la ciudad de Mérida. Vieron que su producto también se puede vender y ahora están motivados; se siente bien ayudarlos sin cobrar ni un solo peso, no como otros lo harían, solo quiero dejar el legado”, compartió, al tiempo en que dijo saber que ya están recibiendo también recursos económicos por parte del IYEM para seguir trabajando.
Con entusiasmo presumió también el proyecto de cortometraje que grabó junto con sus primos sobre el cultivo del fruto, además de los cursos de capacitación y herramientas otorgadas por el Instituto Yucateco del Emprendedor que le han servido para mejorar la comercialización.
“No me puedo quejar, es tanta la demanda que ha habido que en ocasiones me invitan a eventos y no puedo ir, porque no alcanza el producto y tenemos que quedarnos a producir”, relató.
Para terminar, se dijo agradecido por el apoyo de su familia, pues mencionó que todos contribuyen en el proceso. “Mientras que unos lo lavan y limpian bien, yo me encargo después de la pintura y los diseños”, finalizó.
Entre las artesanías elaboradas por don Alfredo a base del lek se encuentran tortilleros, lámparas, instrumentos musicales, recuerdos y una gran variedad de diseños, los cuales también distribuye por encargos en hoteles y restaurantes.






















