Por: Jorge Carrillo
Chetumal.- Los mercados municipales, son sitios que en toda población, de alguna manera reflejan la organización y el trabajo conjunto entre comerciantes, prestadores de servicios y sus autoridades, y el estado anímico de la economía local, además de ser puntos estratégicos a visitar por parte de los turistas, sean nacionales o extranjeros, pues es en estos lugares donde realmente se conoce gran parte de la cultura citadina, su gastronomía, artesanías y el trato personal y directo con la gente.
En Othón P. Blanco la situación no es diferente, en la capital del estado operan cuatro mercados: el “Ignacio Manuel Altamirano”, “Lázaro Cárdenas del Río”, “Andrés Quintana Roo” y “5 de Abril”, durante la hegemonía priista que “termino” en el trienio de Luis Torres Llanes (2016- 2018), abanderado por el Partido Acción Nacional (PAN), el control sobre los mercados se ejecutaba por medio de los presidentes de las Uniones Locales de Locatarios que operaban en cada centro de abasto.
A cambio de ciertas canonjías, concesiones e incluso, promesas de llegar a ser regidores municipales, los presidentes de las Uniones de Locatarios mantenían “tranquilos” a los comerciantes, sus mayores enemigos eran, en ese entonces, los vendedores ambulantes o semifijos, aunque en muchos de los casos, se trataba de venteros manejados por ellos mismos, una estrategia por sacar a los pasillos principales sus propias mercancías para llegar al cliente.
Así, los mercados fueron entregados a los locatarios, desde sus respectivas fundaciones, con servicios muy básicos, luego, cada uno fue levantando paredes, colocando cortinas y demás instalaciones. Es por ello que algunos comerciantes sienten que los locales son parte de su patrimonio y aunque en parte, eso es cierto, la realidad es que cada local representa una concesión del Ayuntamiento por la que el concesionario debe pagar.
OPERA EL DIVISIONISMO ENTRE LOCATARIOS
En un recorrido realizado por El Punto Sobre la I en estos centros de abasto, se advierte que las Uniones de Locatarios y sus dirigentes han dejado de operar y persiste el divisionismo, unos, que lo que quieren es que los dejen trabajar con tranquilidad al pagar sus cuotas, otros, por el contrario, gestan el encono con la autoridad municipal, para continuar gozando de beneficios adquiridos por décadas.
Locatarios que poseen más de un local y se dan el lujo de alquilar, aunque existen muchos locatarios que por su avanzada edad y su imposibilidad de trabajar sus espacios reciben ese ingreso como su única opción; otros, usan los locales como almacenes de mercancía, asimismo, existen quienes venden sus concesiones.
Entrevistados al respecto, algunos locatarios comentaron que, si una persona puede pagar más de una concesión, tiene ese derecho, tal y como lo hacen los concesionarios de taxis.
EL DEBATE CONTINÚA…
Hoy, el debate principal entre la autoridad municipal y los concesionarios es la actualización de los contratos de concesión y las reglas de operación de cada local, cuánto deben pagar por el Derecho de Concesión y cómo debe actualizarse este pago y las causas por las cuáles el Ayuntamiento puede dar por terminado el contrato y por encima de ello, el procedimiento a seguir, ya sea en tribunales jurisdiccionales o a través de un procedimiento administrativo municipal.
Algunos locatarios afirman que por el momento no hay un diálogo abierto y solo se han presentado acercamientos con la autoridad municipal y sostienen que, la solución a la problemática deberá ser la que más brinde seguridad en la conservación de sus derechos como comerciantes y prestadores de servicios en esos centros de abasto.






















