José María Morelos, Quintana Roo. En la zona maya, históricamente marcada por la marginación y la vulneración sistemática de los derechos indígenas, la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo (CDHEQROO) parece replicar un patrón de invisibilidad. La falta de respuesta del visitador Charlieth Juárez Garduño a una solicitud de entrevista por parte de este medio, revela una preocupante ausencia de compromiso institucional con las comunidades mayas.
La entrevista se solicitó formalmente para informar a la ciudadanía sobre el papel de la Visitaduría en la atención y defensa de los derechos humanos en las comunidades mayas de José María Morelos. Las preguntas planteadas abordaban temas urgentes y sensibles:
- ¿Qué tipo de atención especializada brinda la Visitaduría a los pueblos indígenas de la zona maya, y cómo garantiza que se respeten sus derechos colectivos e individuales?
- ¿Cuáles son las principales violaciones de derechos humanos documentadas en comunidades mayas de José María Morelos y la región sur del estado?
- ¿Qué programas o campañas de difusión y educación en derechos humanos se implementan actualmente en comunidades mayas para prevenir abusos por parte de autoridades o particulares?
A pesar de la relevancia de estas preguntas, no se obtuvo respuesta.
Ausencia y Abandono Institucional
Lo más grave es que José María Morelos, uno de los municipios con mayor población maya en la entidad, carece de una representación permanente de la CDHEQROO. El visitador Juárez Garduño opera desde Felipe Carrillo Puerto, a más de una hora de distancia, lo que limita significativamente el acceso directo de los ciudadanos morelenses a una instancia que debería ser cercana, vigilante y activa.
Esta omisión institucional se traduce en una falta de acompañamiento en casos de abuso de autoridad, violencia estructural, discriminación y otras violaciones que persisten en el día a día de muchas comunidades. La Comisión, que debería ser garante de los derechos fundamentales, parece actualmente más enfocada en la comodidad burocrática que en la defensa real de los pueblos originarios.
Desde este medio, se continuará insistiendo en la búsqueda de respuestas, pues «informar es también exigir respuestas. Porque no puede haber justicia sin presencia, ni derechos sin voz».






















