Mérida, Yucatán.– Con la llegada del otoño, el cielo del hemisferio norte vuelve a llenarse de vida: miles de aves migratorias, entre ellas el colorín siete colores, el azulejo colorín, el azulejo picogordo y el degollado, inician su travesía desde Estados Unidos y Canadá rumbo a la Península de Yucatán, huyendo del frío y en busca de mejores condiciones para alimentarse y reproducirse.
Según informó Pierre Medina Arjona, director de Proyecto Santa María, la migración de estas especies comenzó oficialmente durante la llamada “Noche de los Mil Millones de Pájaros” (Billion Bird Night Club), un fenómeno natural documentado por el proyecto BirdCast el pasado 25 de septiembre.
Este evento, que ocurre al inicio de cada otoño, marca uno de los desplazamientos naturales más espectaculares del planeta. De acuerdo con BirdCast, que monitorea la migración mediante la red de 160 radares meteorológicos NEXRAD en Estados Unidos, en esa sola noche se contabilizó el vuelo de más de 1,200 millones de aves, la cifra más alta registrada en la historia de este proyecto.
Un viaje nocturno masivo y arriesgado
La migración nocturna de aves es un fenómeno silencioso pero masivo que ocurre cada año. Las aves comienzan su vuelo tres horas después de la puesta del sol, aprovechando las corrientes de aire y las condiciones climáticas favorables para recorrer miles de kilómetros rumbo a México, Centroamérica y Sudamérica.
Sin embargo, este viaje no está exento de amenazas. En Estados Unidos, las organizaciones ambientalistas piden a la población apagar luces no esenciales durante las noches de migración, ya que la iluminación artificial puede desorientar a las aves y provocar choques fatales contra edificios y ventanas. En México, el principal riesgo son las “boca trampas”, trampas ilegales colocadas por cazadores furtivos que capturan a estas especies para su venta clandestina.
Especies emblemáticas en riesgo
Entre las especies que llegarán a Yucatán en las próximas semanas destacan:
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Colorín siete colores o mariposo (Passerina ciris). Nombre en maya: Chéel yi’ijil.
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Azulejo colorín (Passerina cyanea). Nombre en maya: Ch’oj yi’ijil.
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Azulejo picogordo (Passerina caerulea). Nombre en maya: Piim kooj yi’ijil.
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Picogordo degollado (Pheucticus ludovicianus). Nombre en maya: Chak tseem.
Estas aves están protegidas por la Ley General de Vida Silvestre, la Convención Internacional entre Estados Unidos y México para la Protección de las Aves Migratorias y la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, que las incluye en la lista de especies bajo protección especial.
Llamado a la conservación
El Proyecto Santa María, organización dedicada a la conservación de loros y aves migratorias, hizo un llamado urgente a la población para denunciar la caza furtiva y evitar prácticas que pongan en riesgo la vida de estas especies.
“Estas aves son indicadores naturales de la salud de nuestros ecosistemas y forman parte del patrimonio biológico compartido entre América del Norte y México. Su protección depende de la conciencia colectiva y de la acción ciudadana”, señaló Medina Arjona.
Con la llegada de estas especies, Yucatán se convierte nuevamente en un santuario temporal de biodiversidad al recibir a millones de viajeros alados que, con cada aleteo, recuerdan la importancia de conservar y proteger los ecosistemas que hacen posible su asombroso viaje.























