El proyecto fue construido sin autorización dentro del Parque Nacional Tulum, área bajo administración militar
Tulum.– La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negó la autorización de impacto ambiental al hotel y club de Playa Paraíso, tras determinar que el desarrollo fue edificado sin permisos dentro de los límites del Parque Nacional Tulum, una zona de alta protección ecológica actualmente administrada por el Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica (GAFSACOMM), empresa operada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
De acuerdo con la información publicada en la Gaceta Ecológica de la Semarnat, el proyecto fue promovido por la empresa Comercializadora Ivera, que solicitó autorización para operar un hotel, restaurante y club de playa ya construidos, sin haber obtenido previamente los permisos ambientales correspondientes.
La dependencia federal explicó que la solicitud fue presentada en mayo de 2025, mediante una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). Tras un análisis técnico de casi cinco meses, se resolvió negar la aprobación, al comprobar que la infraestructura se ubica dentro de un área natural protegida y carece de autorizaciones previas exigidas por la ley ambiental federal.
El predio en cuestión se localiza frente a Playa Paraíso, muy cerca de la zona arqueológica de Tulum, y forma parte del Parque Nacional del Jaguar, donde en los últimos meses se han reportado conflictos por el control de accesos, restricciones de uso del espacio público y denuncias de prestadores de servicios turísticos afectados por la administración militar del área.
Con esta resolución, la Semarnat refuerza la política federal de no regularizar desarrollos turísticos ilegales en zonas de alto valor ecológico, especialmente en áreas naturales protegidas, donde los ecosistemas costeros y subterráneos mantienen un equilibrio ambiental delicado.
El caso del hotel y club de Playa Paraíso se suma a otros proyectos señalados por irregularidades ambientales en el municipio de Tulum, como los complejos Adamar y Maiim, construidos en Tankah IV sin permisos de impacto ambiental.
La decisión marca un precedente en la protección de la franja costera de Tulum, una región donde en los últimos años se ha documentado la proliferación de construcciones turísticas dentro de ecosistemas frágiles, poniendo en riesgo manglares, dunas y el manto freático que caracteriza al Caribe mexicano.






















