TULUM, Quintana Roo. La crisis turística en Tulum ha comenzado a afectar a las comunidades rurales. En Macario Gómez, una de las principales comunidades en la ruta Tulum–Cobá, varios restaurantes de gran tamaño han cerrado sus puertas debido a la baja afluencia de visitantes.
Jhoana Jiménez, trabajadora de un pequeño local, señaló que la situación es más crítica para los establecimientos más grandes, que dependían casi por completo del turismo. «Sí hay muchos locales que ya están cerrados, la verdad,» afirmó. Aunque los negocios familiares siguen operando, lo hacen con márgenes mínimos, subsistiendo principalmente con la clientela local.
Macario Gómez, conocido por su oferta artesanal y gastronómica, ha sido marginado de las rutas turísticas más promocionadas. Esto ha resultado en una drástica disminución de visitantes, especialmente durante los días de semana. «De turistas no hay mucho, pero pues ahí la llevamos», comentó Jiménez, quien reconoce que el ingreso de su negocio familiar apenas alcanza para cubrir los sueldos y solventar a la familia.
Con cada cierre de negocios, se pierden empleos y oportunidades, lo que refleja una fractura en la vida social de la comunidad. Ante la falta de turistas y de estrategias de apoyo para estas comunidades, los pequeños negocios operan con lo mínimo indispensable, sin margen para crecer ni ofrecer estabilidad a sus trabajadores.






















