JMM.-La salida forzada de la profesora de Artes Visuales, Greydi Mauritanya Estrella Medina, de la secundaria «Andrés Quintana Roo» de José María Morelos, Quintana Roo, ha destapado una preocupante situación de abuso de poder y hostigamiento laboral en dicha institución. En su carta de renuncia, la docente acusa directamente a la directora del plantel, Guillermina Diluvina Barrera Chi, de mantener un ambiente laboral tóxico, caracterizado por un trato deshumanizado y autoritario.
Desde su llegada al plantel, Estrella Medina afirma haber sido objeto de amenazas y coacción por parte de Barrera Chi, quien, de acuerdo con la maestra, adoptó una postura poco ética y profesional, forzándola a modificar su horario laboral y, posteriormente, a solicitar un permiso sin goce de sueldo. Este tipo de presiones habrían culminado en su renuncia el pasado 30 de septiembre, con el fin de salvaguardar su salud mental y emocional, según ella misma expone en el documento presentado a la Dirección de Recursos Humanos.
Lo alarmante de este caso es que revela no solo un problema individual, sino un patrón de abuso que podría estar arraigado en la administración de la secundaria. La falta de respuesta institucional a este tipo de denuncias pone en entredicho la capacidad del sistema educativo para proteger a sus trabajadores de situaciones de hostigamiento y acoso laboral. Más preocupante aún es el silencio que parece rodear estos eventos, sugiriendo una cultura de impunidad que podría estar afectando a otros empleados que aún no se atreven a alzar la voz.
La renuncia de Estrella Medina, lejos de ser un incidente aislado, plantea serias preguntas sobre la gestión de Barrera Chi y sobre la inacción de las autoridades educativas locales. ¿Cuántos otros trabajadores enfrentan condiciones similares sin recibir apoyo? ¿Qué mecanismos existen para asegurar que el personal docente pueda trabajar en un ambiente digno y libre de acoso? La falta de intervención ante estos comportamientos abusivos genera preocupación no solo por el bienestar de los docentes, sino también por la calidad educativa que se ofrece a los estudiantes.
Si bien el documento de renuncia presentado por la profesora Greydi Mauritanya Estrella Medina ya está en manos de Recursos Humanos, el eco de esta situación podría tener consecuencias más amplias, exponiendo la necesidad de una revisión profunda de las prácticas administrativas en la secundaria “Andrés Quintana Roo” y, potencialmente, en otras instituciones educativas del estado.
Este caso debería servir como un llamado urgente para que las autoridades intervengan y pongan fin a un ambiente laboral que, según las denuncias, prioriza el control y el abuso de poder por sobre el respeto y el bienestar del personal.






















