JMM.-A pesar de haber llegado a la primera regiduría por la cuota destinada a la comunidad LGBT+, el regidor Jorge Alberto Tuz Poot ha sido señalado de manera directa y creíble por miembros de esa misma comunidad por su falta de compromiso, ausencia de gestiones y, sobre todo, por no cumplir las promesas hechas durante su campaña.
Quienes lo impulsaron consideran una traición el silencio y la omisión que ha mantenido desde su llegada al cabildo. A dos años de haber asumido el cargo, no ha promovido ninguna iniciativa en favor de los derechos o la visibilidad de la población diversa en el municipio. Ni una dirección municipal de atención, ni espacios de inclusión, ni actividades de visibilización. Nada.
Diversos miembros de la comunidad LGBT+ han denunciado públicamente su abandono, señalando que el regidor se niega sistemáticamente a representar los intereses de quienes confiaron en él, por motivos que se atribuyen a conflictos personales, familiares y religiosos. De acuerdo con estas versiones, Jorge Tuz vive su homosexualidad desde el clóset, lo que lo lleva a actuar con vergüenza y rechazo hacia la propia comunidad que lo llevó al poder.
Recientemente se intentó entrevistarlo para conocer sus motivos y su postura sobre la falta de impulso a la creación de una dirección municipal LGBT+, una de las promesas que él mismo hizo durante su campaña. Sin embargo, el regidor se negó a hablar, argumentando que debía asistir con urgencia a una sesión de cabildo. Una excusa que resulta poco convincente si se toma en cuenta que rara vez se le ve en el municipio, y mucho menos participando activamente en la vida política y social de José María Morelos.
Su actitud contrasta de forma clara con la política del presidente municipal Erick Noé Borges Yam, quien en repetidas ocasiones ha llamado a sus funcionarios a mantenerse cercanos a la población, escuchando y atendiendo sus demandas. La falta de presencia, compromiso y resultados del regidor Tuz Poot pone en evidencia no solo una desconexión con los principios de representación, sino también una traición a quienes apostaron por una voz diversa en el cabildo morelense.
La comunidad LGBT+ no solo exige representatividad simbólica: exige acciones, políticas públicas, espacios, dignidad y respeto. Algo que, hasta ahora, Jorge Tuz Poot ha decidido negar.






















