Por Victoria Castro Chávez
Chetumal, Quintana Roo.— Mientras a nivel nacional la pobreza laboral mostró una reducción anual, Quintana Roo avanzó en sentido contrario durante el segundo trimestre de 2026, al registrar menor poder adquisitivo de los trabajadores y un incremento de la población cuyo ingreso laboral resulta insuficiente para adquirir la canasta alimentaria.
De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), basados en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la pobreza laboral en Quintana Roo aumentó 2.2 puntos porcentuales entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026.
El resultado contrasta con el comportamiento nacional, donde el indicador disminuyó 3.2 puntos porcentuales y se ubicó en 31.9% de la población.
Uno de los datos que más llama la atención es la pérdida del poder adquisitivo registrada en Quintana Roo. El ingreso laboral real per cápita cayó 2.4% anual, colocando a la entidad entre las tres con mayor retroceso del país.
Solamente Sinaloa, con una contracción de 3.4%, y Chihuahua, con 3.3%, registraron caídas mayores.
El contraste con el promedio nacional es considerable. En México, el ingreso laboral real per cápita aumentó 8%, al pasar de 3 mil 386.17 pesos a 3 mil 655.63 pesos mensuales a precios constantes.
Esto significa que mientras en buena parte del país los ingresos laborales recuperaron capacidad de compra, en Quintana Roo ocurrió lo contrario.
El comportamiento resulta particularmente relevante para una economía fuertemente vinculada con el turismo y los servicios, actividades que concentran una proporción importante del empleo estatal.
El aumento de la pobreza laboral no significa necesariamente que las personas se encuentren desempleadas, sino que el ingreso obtenido mediante su trabajo no es suficiente para adquirir la canasta alimentaria para todos los integrantes de su hogar.
Los resultados del segundo trimestre de 2026 colocan así una señal de alerta sobre la economía de los hogares quintanarroenses: pese al comportamiento favorable observado a nivel nacional, los trabajadores del estado perdieron poder adquisitivo y aumentó la proporción de familias cuyo ingreso laboral no alcanza siquiera para cubrir sus necesidades alimentarias básicas.



