JMM.-Un grave problema afecta a los productores de sandía en la comunidad agrícola de Puerto Arturo, quienes reportan pérdidas importantes debido a fallas en la semilla utilizada en la actual temporada de cultivo.
Fernando Meza Barrera, productor con amplia experiencia, denunció que varias parcelas han registrado problemas similares con la variedad de semilla utilizada este año. «Hemos trabajado la sandía por mucho tiempo y nunca nos había pasado algo así. La fruta se ve bonita por fuera, pero al abrirla, algunas están aguadas y otras demasiado duras, como madera», explicó.
Según Meza Barrera, la situación no es un caso aislado. Otros productores, incluyendo aquellos que sembraron diferentes variedades de sandía, han reportado problemas cuando sus cultivos estuvieron en contacto con la semilla afectada. «Hemos tenido información de que en otras comunidades ocurrió lo mismo. Todo indica que la semilla es el problema, no la tierra, como se ha dicho en ocasiones anteriores», afirmó.
Los productores han solicitado explicaciones a la empresa japonesa proveedora de las semillas, pero los análisis de laboratorio contratados por la compañía indican que el producto no presenta anomalías. Sin embargo, los agricultores desconfían de estos resultados. «Sabemos que hay dinero de por medio y que los laboratorios de la empresa siempre dirán que la semilla está bien», señaló Meza Barrera.
Pérdidas económicas y llamado a las autoridades
El impacto económico es considerable. En Puerto Arturo, se han sembrado alrededor de 150 hectáreas de sandía esta temporada, con una pérdida estimada de 40 toneladas por hectárea. «Estamos hablando de cifras millonarias en pérdidas. Solo en insumos, el costo es altísimo, y ahora no podemos comercializar la producción como esperábamos», lamentó el productor.
Ante la gravedad de la situación, los agricultores solicitan el apoyo de la gobernadora para tomar medidas contra la empresa proveedora de semillas. También consideran la opción de realizar análisis independientes en otros laboratorios para confirmar el origen del problema. «No tenemos muchas opciones. Necesitamos apoyo para investigar qué está pasando y evitar que esto vuelva a ocurrir», concluyó Meza Barrera.
Mientras tanto, los productores de sandía en Puerto Arturo enfrentan la incertidumbre sobre el futuro de sus cosechas y la posibilidad de tener que dejar descansar los suelos por al menos dos años para recuperar la productividad de sus tierras.






















