JMM.-En la cabecera municipal, los tres camiones recolectores de basura se encuentran en un estado deplorable, incapaces de cumplir con un servicio esencial para la comunidad. Mientras tanto, el ayuntamiento ha ignorado las necesidades de reparación de estos vehículos, destinando al menos un par de millones de pesos al patrocinio de los Broncos de José María Morelos, un equipo de béisbol que fue vergonzosamente derrotado en una liga yucateca.
El contraste es alarmante: mientras los residuos se acumulan y los trabajadores de servicios públicos enfrentan amenazas laborales —obligados incluso a usar sus propios vehículos para recoger la basura bajo pena de despido—, los recursos se dilapidan en actividades deportivas que poco o nada aportan al bienestar colectivo.
El mal manejo de los recursos públicos no solo es un reflejo de prioridades equivocadas, sino un posible delito que debería investigarse y tener consecuencias. La ciudadanía no merece pagar el precio de la incompetencia administrativa, y es imperativo que las autoridades municipales expliquen cómo justifican tal despilfarro en medio de una crisis en los servicios básicos.
La urgencia por resolver este problema debe ir más allá de discursos vacíos: reparar los camiones recolectores y garantizar condiciones dignas para los trabajadores son acciones prioritarias que no pueden seguir siendo ignoradas.






















