En poco más de dos décadas cuatro nuevas divisiones municipales han surgido y cambiado el mapa geográfico y político quintanarroense: Solidaridad (1993), Tulum(2008), Bacalar (2011) y, por último, Puerto Morelos (2016) y aunque la dinámica económica fue el principal argumento para que surjan no puede pasar desapercibido la índole política y más ahora en el presente proceso electoral.
Cuando la política se aprecia como un arte, los detalles son importantes. Por eso resulta muy sugerente observar la composición municipal de Quintana Roo, ya que es el espacio donde los ciudadanos muestran el interés más palpable por autogobernarse.
Con estos antecedentes, iniciamos hoy con la primera entrega dedicada a los municipios de Quintana Roo recién creados. De manera particular de los tres norteños que surgieron después de la conversión de territorio federal a Estado: Solidaridad, Tulum y Puerto Morelos. Éstos, además de estar unidos por cien kilómetros de litoral caribeño y ser parte del fideicomiso de promoción Riviera Maya, comparten otras características que debemos mirar con atención:
Potencial económico. Al juntarse la oferta de hospedaje, la Riviera Maya suma 40 mil cuartos, mientras que Cancún ya no tiene para dónde superar los 30 mil, en los 23 kilómetros de su zona hotelera. Esto los convierte así en tres municipios con amplia capacidad financiera gracias a las tributaciones prediales, a los permisos comerciales y a la concesión del suelo a grandes empresas.
El mejor ejemplo es el más reciente, Puerto Morelos, que nació con 203 mdp –de los cuales, 136 mdp provienen de recaudación propia- para atender a una población de poco más de 40 mil habitantes (es decir, más de cinco mil pesos para cada uno de ellos). Mientras que el presupuesto de egresos 2016, del municipio de Benito Juárez, es de dos mil 600 mdp para más de 700 mil habitantes (alrededor de tres mil 500 per cápita).
Crecimiento demográfico positivo. Los tres municipios concentran una franja de cinco mil 362 kilómetros cuadrados de superficie y albergan a más de 280 mil habitantes, lo que significa que en este 10% de la superficie estatal vive cerca del 20% de la población total.
Solidaridad, con más de 210 mil habitantes en 2015 (según Conapo), mantiene un ritmo de crecimiento por encima del 18% anual, mientras que Tulum han triplicado sus habitantes en sólo ocho años, pasando de 10 mil a 33 mil habitantes. Son municipios pequeños, estratégicamente ubicados en el cuello del Estado, pero con arcas públicas capaces de atender las demandas que traen todos los días las mareas migratorias de neo-quintanarroenses.
Grupos políticos influyentes. En el actual proceso electoral, por lo menos tres aspirantes a la grande emergieron de esta región: Carlos Joaquín González, José Luis “Chanito” Toledo Medina y Mauricio Góngora Escalante. Con esta combinación de figuras emergentes se comienza a vislumbrar un nuevo epicentro del poder político en el Estado, quedando rezagados los grupos chetumaleños y cozumeleños, mientras que los grupos cancunenses siguen mostrado mayor preferencia por el crecimiento económico que por la política.
Por eso es de especial interés prestar atención a la integración de estos cabildos que estará en juego el domingo 5 de junio.
Empecemos por el municipio de más reciente creación, cuya elección será histórica para integrar a su primer ayuntamiento elegido por los portomorelenses. Aquí la contienda a la que acuden seis candidatos, cuatro mujeres y dos hombres, se centra entre las dos alianzas de la coyuntura: José Manuel Manolo García Salas, (PAN-PRD) y Laura Fernández Piña (PRI-PVEM-Panal).
Manolo García, identificado con el priismo y originario de la comunidad, era el secretario del actual Concejo Ciudadano fundacional y fue el primer alcalde de esta demarcación cuando pertenecía al municipio de Benito Juárez. Por su parte, Laura Fernández fue diputada en la XII Legislatura y en su contra juega la falta de arraigo en el municipio, pero, sobre todo, por su incapacidad política.
En lo que respecta a Tulum, municipio de contrastes que lo mismo tiene una importante zona urbana que una zona rural de fuertes raíces mayas, la competencia de cuatro aspirantes, tres hombres y una mujer, también se centra en los candidatos aliancistas.
Jorge Portilla Manica, empresario y consejero político municipal y estatal del PRI, renunció a 15 años de militancia para ser candidato del PAN-PRD. Frente a él se encuentra la única candidata impulsada por la alianza oficialista PRI-PVEM-Panal, Romalda Dzul Caamal.
Electoralmente hablando, Tulum ha mantenido un comportamiento errático pues en su primera elección (extraordinaria) en 2009, el PRI arrasó con el 65% de los votos y Marciano Dzul Caamal, hermano de la hoy candidata, triunfó como candidato a presidente municipal hasta 2011.
En las elecciones de ese año, PAN y PRD compitieron cada uno con candidato propio y obtuvieron el 15 y 16 por ciento, respectivamente. Si sumamos ambos porcentajes veremos que ambos obtuvieron menos de la mitad que los tricolores.
En 2011 compitieron únicamente dos candidatos: Alonso Ventre Sifri, de la Mega Alianza Todos por Quintana Roo, integrada por el PAN, PRD, PT y Convergencia; y PRI, PVEM y Panal, con Edith Mendoza Pino. La competencia estuvo muy cerrada, con poco más de cinco mil votos para cada alianza, pero, se impuso la oficialista para un nuevo periodo de solo dos años, gracias a la reforma federal que homologó los tiempos electorales, de 2011 a 2013.
Finalmente, para el trienio que concluye en 2016, el PRI arrasó en una contienda de seis candidatos, con el 57% de los votos. El PRD obtuvo, en esta ocasión, apenas la mitad de los votos del PRI y el PAN ni siquiera postuló candidato.
Si la historia estuviera condenada a repetirse, entonces, sería previsible que la actual contienda electoral será muy cerrada, nuevamente, entre las dos coaliciones, tal como sucedió hace apenas un lustro.
Finalmente, Solidaridad, nuevo centro de equilibrio político y bastión priista, es disputado por tres hombres y tres mujeres, y donde nuevamente se centra la competencia entre las dos alianzas.
La candidata de la alianza opositora es María Cristina Torres Gómez, ex líder del PRI municipal, identificada con el grupo de Gabriel Mendicuti Loría, ex Secretaría de Gobierno de Beto Borge. Su carrera incluye haber sido secretaria general del ayuntamiento solidarense, precisamente cuando gobernaba Filiberto Martínez Méndez, quien es ahora su contendiente ya que busca repetir el cargo, nominado nuevamente por la alianza que incluye PRI, PVEM y Panal, como en 2011.
En sus 23 años de vida, Solidaridad no ha conocido la alternancia y este 2016 parece complicado lograrla con una candidata que no levanta y quién sabe si el “efecto” Carlos Joaquín le alcance para el triunfo.
Destacan, en estos 23 años, los gobiernos de ilustres políticos con vigencia actual y grandes triunfos priistas que difícilmente se repiten en otras latitudes. Por ejemplo, el primer presidente municipal fue Marciano Toledo Sánchez, padre de José Luis Toledo, quien se quedó en el camino de la candidatura priista para la gubernatura este 2016. De 2002 a 2005 gobernó Gabriel Mendicuti Loría, de quien hablamos líneas arriba y que tuvo por tesorero a Carlos Joaquín González, presidente municipal que le sucedió de 2008 a 2011 y, actualmente, es candidato a la gubernatura al igual que Mauricio Gongora Escalante, quien fue elegido con el 62% de los votos para ser alcalde de Solidaridad en 2013.
Otros datos electorales que destacan son los triunfos priistas con más de 77% de votos en 1996 (Rafael Ernesto Medina Rivero) y en 2008 (Eduardo Román Quian Alcocer), mientras que Filiberto Martínez ganó, en 2011, con el apoyo del 68% de los votantes.
Hasta aquí con la primera entrega dedicada a los municipios quintanarroenses. Mañana continuaremos con más datos y más candidatos que El hijo del búho avizora sobre otros municipios del Caribe Mexicano, en plena efervescencia electoral


















