TULUM, Quintana Roo.— La temporada de ciclones tropicales en el océano Atlántico inició oficialmente el pasado 1 de junio y concluirá el próximo 30 de noviembre, periodo para el cual especialistas prevén una actividad cercana o ligeramente inferior al promedio histórico.
La información fue presentada por la meteoróloga Shalom Rojas durante la instalación del Comité Operativo Especializado en Fenómenos Hidrometeorológicos 2026 en Tulum, donde autoridades municipales y organismos de emergencia analizaron los escenarios previstos para la presente temporada.
De acuerdo con estimaciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), durante 2026 podrían formarse entre 11 y 15 tormentas tropicales con nombre, de uno a cinco huracanes y entre uno y dos huracanes mayores, es decir, aquellos que alcanzan categorías 3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson.
La especialista precisó que actualmente no existe ningún sistema con potencial de desarrollo ciclónico en los próximos siete días dentro de la cuenca del Atlántico.
“Los diferentes organismos coinciden en que la temporada podría ser ligeramente menos activa de lo normal”, señaló Shalom Rojas al presentar los análisis elaborados por instituciones meteorológicas nacionales e internacionales.
Entre los pronósticos analizados destacan los emitidos por la Universidad Estatal de Colorado (CSU, por sus siglas en inglés), considerada una de las instituciones más reconocidas en el monitoreo de ciclones tropicales.
Según sus estimaciones, durante este año podrían registrarse 13 tormentas tropicales con nombre, seis huracanes y dos huracanes mayores.
Además, la universidad calculó una probabilidad del 35 por ciento de que al menos un huracán intenso atraviese la región del Caribe, porcentaje que se ubica por debajo del promedio histórico estimado en 47 por ciento.
Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) proyecta entre ocho y 14 tormentas nombradas, de tres a seis huracanes y entre uno y tres huracanes mayores durante la temporada 2026.
Con base en los distintos modelos meteorológicos analizados, las autoridades concluyeron que las condiciones oceánicas y atmosféricas previstas para este año no favorecerían una temporada extraordinariamente activa.
No obstante, insistieron en la importancia de mantener medidas preventivas, vigilancia constante y preparación institucional, ya que incluso sistemas tropicales de menor intensidad pueden generar lluvias fuertes, inundaciones, oleaje elevado y afectaciones importantes en Quintana Roo.






















