TULUM, Quintana Roo.— Prestadores de servicios turísticos que operan en las inmediaciones de la zona arqueológica de Tulum denunciaron que la presencia de personas conocidas como “jaladores” continúa siendo una problemática recurrente que afecta tanto la experiencia de los visitantes como la imagen del destino.
Comerciantes, guías certificados, taxistas y restauranteros señalaron que las quejas de turistas nacionales y extranjeros son constantes, principalmente por la manera en que algunos promotores informales interceptan a los visitantes para ofrecer recorridos o paquetes turísticos.
Julio César Vázquez, guía local, explicó que muchos turistas son abordados por individuos que promocionan supuestos tours con descuentos o beneficios especiales, los cuales en ocasiones terminan resultando más costosos o no cumplen con lo prometido.
“El visitante llega con una expectativa y al final descubre que el servicio no era lo que le ofrecieron. Eso genera molestia y desconfianza”, comentó.
Los prestadores de servicios advirtieron que, más allá de la afectación directa al turista, estas prácticas impactan en la percepción general del destino, ya que quienes se sienten engañados suelen asociar la experiencia negativa con Tulum en su conjunto.
De acuerdo con los testimonios, autoridades de los tres niveles de gobierno han implementado operativos en diferentes momentos para retirar a los jaladores de la zona; sin embargo, consideran que estas acciones suelen tener efectos temporales, pues después de algunos días los promotores informales regresan a los accesos del sitio arqueológico.
A esta problemática se suma el riesgo vial y de seguridad, ya que algunos de estos individuos intentan detener vehículos o interceptar a los turistas en plena vía pública para ofrecer recorridos, lo que puede generar situaciones de desorden y peligro tanto para visitantes como para trabajadores del área.
Los comerciantes también advirtieron que la presencia de estos promotores se ha extendido hacia nuevos puntos cercanos a la zona arqueológica, lo que —afirman— refleja la falta de un control permanente.
Ante este panorama, prestadores de servicios formales hicieron un llamado a las autoridades para reforzar la vigilancia y establecer mecanismos más eficaces de regulación, con el fin de proteger a los visitantes y preservar la imagen de uno de los principales atractivos turísticos del Caribe mexicano.























