Chetumal, Quintana Roo.– La comunidad escolar de la secundaria “Andrés Quintana Roo” vive momentos de creciente preocupación luego de que se revelara el decomiso de armas blancas, balas de salva e incluso sustancias ilícitas dentro del plantel, lo que evidencia la vulnerabilidad de los adolescentes frente a riesgos cada vez más graves.
La situación fue confirmada por Armando Caamal, presidente de la sociedad de padres de familia, quien detalló que los hallazgos se han dado en distintos momentos durante el ciclo escolar. Docentes han logrado detectar y confiscar a tiempo objetos prohibidos, evitando que escalen a incidentes mayores.
“Los maestros hacen lo que pueden y están atentos a sus grupos, pero ya se han encontrado evidencias claras de que los muchachos meten cosas que no deben dentro de la institución. Eso preocupa, porque no sabemos con qué fin lo hacen”, expresó Caamal.
Aunque el plantel cuenta con un reglamento interno, el directivo recordó que la llamada “operación mochila” —una medida preventiva que buscaba revisar las pertenencias de los alumnos al ingresar— nunca se aplicó debido a la intervención de la Comisión de Derechos Humanos, que argumentó la necesidad de proteger la privacidad de los estudiantes.
“A mí me consta que lo intentamos, pero la directora nos dijo que Derechos Humanos no lo permitió. Mientras tanto, los casos de acoso escolar y de alumnos que introducen objetos prohibidos siguen apareciendo”, señaló.
Caamal también hizo hincapié en que la responsabilidad no debe recaer únicamente en la escuela. Los padres, dijo, deben convertirse en el primer filtro: revisar las mochilas antes de que sus hijos salgan de casa y estar atentos a cualquier comportamiento fuera de lo común. Sin embargo, reconoció que algunos estudiantes obtienen estos objetos fuera del plantel, ya sea durante los recreos, al salir a comprar o en contacto con personas que ofrecen sustancias en las inmediaciones.
Otro factor preocupante es la falta de presencia policial en los centros educativos. Según el dirigente, en años anteriores había agentes asignados de forma permanente en escuelas como la Benito Juárez, la propia Andrés Quintana Roo y el bachillerato, lo que funcionaba como medida disuasoria.
“Hoy ya no vemos ni un agente. Si acaso llegan un rato y se van, pero eso no sirve, porque los alumnos saben a qué hora no están y es cuando se dan las irregularidades”, comentó.
Ante este panorama, la sociedad de padres llamó a las autoridades educativas y municipales a retomar la vigilancia escolar y establecer medidas permanentes de seguridad.
“Esto no es un juego. Los riesgos son reales. No se trata de asustar, sino de garantizar que nuestros hijos estén seguros dentro de los planteles”, puntualizó Caamal.
La demanda es clara: reforzar los controles y actuar antes de que ocurra una tragedia. Porque lo que hoy son decomisos preventivos, mañana podría convertirse en un hecho lamentable si no se toman medidas urgentes.






















