Por Max Rodríguez
Cancún, Quintana Roo.- El Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Quintana Roo está en crisis. En Benito Juárez, el municipio con mayor listado nominal en la entidad y cuya cabecera Cancún es todavía denominada ‘la joya de la corona’, se ha quedado sin representación pese a tener un candidato de membrete.
La larga y tediosa batalla legal del ex priista José Luis ‘Chanito’ Toledo Medina, orilló al perredismo a ‘casarse’ con ese proyecto que, al final, terminó siendo el inicio de su debacle en este proceso electoral local.
Ni la estrategia de colocar a un ‘Chanito pirata’ en la figura de José Luis Acosta Toledo, un funcionario estatal que hasta la segunda quincena de mayo cobró en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), sirvió a la coalición ‘Por Quintana Roo al Frente’ -que conforman también PAN y Movimiento Ciudadano (MC)- para contar con un abanderado competitivo en Benito Juárez.
Ahora, el PRD y sus aliados se encuentran, nuevamente, en una guerra interna, porque todo apunta a que las impugnaciones interpuestas por Morena y Partido Verde ante el Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo) procederán y el ‘Chanito pirata’ será bajado de la contienda.
Esto, como al principio, llevará a los perredistas a dirimir un acuerdo en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) para elegir a un nuevo abanderado, que con base en la información de las últimas horas, surgiría de los candidatos a regidores Salvador Diego Alarcón y Alejandro Noya Argüelles, o, incluso, el empresario Eloy Peniche Ruiz.
Lo cierto es que, a tres semanas del día de la elección, el PRD deambula haciendo una campaña por demás estéril, sepultando sus aspiraciones de gobernar el municipio más representativo de Quintana Roo, y mermando votos a los candidatos a legisladores federales de «El Frente» que, dicho sea de paso, sin la suma del sufragio de los cancunenses, en nada les favorece el fiel de la balanza electoral.





















