Por Mario Castillo
JMM.-Elementos de la Corporación Municipal, denunciaron ante este medio de comunicación las amenzas y agrasiones verbales de las que fueron objeto algunos de sus compañeros por parte de la regidora del Ayuntamiento de José María Morelos, Breya Hodrich, misma que se encontraba bajo los influjos del alcohol.
Fue la mañana de este viernes (5:45) cuando los guardianes del orden se percataron de una pareja en riña, justo a la altura de la Panadería Luci -en la cabecera municipal-, y al hacer contacto constataron se trataba de la Cocejal morelense.
En pleno estado de ebriedad, sin zapatos y en medio de gritos e insultos, la citada dama de la política morelense protagonizaba tremendo escándalo en un altercado con su marido.
Al notar la presencia de los policías, la Regidora señaló que su pareja de vida la había golpeado, acusándolo de estar borracho e incluso hasta drogado. Acto en el que ordeno amenazante que lo llevarán preso por el supuesto delito de agresión.
Sin embargo, por ser Perito de las fuerzas de seguridad locales, los elementos pidieron a señor de nombre Melvin les acompañará por su propia voluntad para dar fe y esclarecimiento del suceso.
Y fue en ese momento cuando -bajo el dominio del alcohol-, la Concejal les ordenó: «Quiero que lo detengan y le hagan su examen medico porque esta borracho y drogado, y si no lo hacen se los va cargar la chingada, por que yo soy regidora y les estoy dando una orden».
Empero, al ver que el marido ya estaba -por su propia voluntad- a bordo de la patrulla marcada con el número 147, Breya Hodrich intentó sobornar al comandante de la unidad diciéndole: » Cuanto quieres mi amor para que lo sueltes ahora».
Los policías procedieron a invitar a la señora acompañarlos a la Dirección de Seguridad Pública, a lo que -aunque renuente por el grado de alcoholismo que presentaba-, accedió tras la promesa de los elementos que ahí sería dejado libre su marido. No sin antes prodigar más insultos y amenazas en contra de ellos.
Ya en las oficinas de dicha Dirección, la Regidora siguió haciendo uso de su prepotencia «ordenando» al subdirector que no se registrara nada de lo acontecido para que no trascendiera.
Al final de cuentas, ambos fueron dejados en libertad y hasta trasladados hasta su domicilio en la misma patrulla, mientras las mentadas de madre siguen retumbando en los oidos de los guardianes del orden, quienes solo cometieron el error de cumplir con su trabajo.
Desde luego, los elementos que fueron testigos de este bochornoso asunto pidieron guardar el anonimato, a fin de no exponerse a que se cumplan las amenazas de la prepotente, agresiva y alcoholizada regidora morelense Breya Hodrich.





















