TULUM, Quintana Roo. Los pescadores de langosta de la emblemática comunidad de Punta Allen están atravesando una severa crisis económica. A pesar de su producción estimada de 60 toneladas anuales de langosta viva, la cooperativa pesquera, que cuenta con 85 socios, enfrenta precios de castigo y una falta de compradores de gran escala, lo que pone en riesgo su subsistencia.
Según Jesús Pereira, encargado del Área de Producción de la cooperativa, la langosta se vende hoy a casi la mitad de su valor de hace tres años. Mientras que hace tres años el kilo de langosta entera viva se vendía en 600 pesos, ahora los intermediarios pagan solo entre 300 y 320 pesos. Este desplome de precios, sumado al aumento en los costos operativos como la gasolina, está asfixiando económicamente a los pescadores.
La inestabilidad del mercado internacional, provocada por factores como la inflación global y la incertidumbre económica, ha golpeado fuertemente el comercio de este producto de exportación. Pereira lamenta que, a pesar de producir grandes volúmenes, la falta de compradores con capacidad los obliga a vender «a granel», aceptando el precio que el mercado les impone.
A pesar de ser reconocidos a nivel nacional por su modelo de pesca sustentable, que incluye el respeto a vedas, tallas mínimas y áreas de reproducción, este enfoque a largo plazo choca con la realidad económica a corto plazo. La falta de apoyo institucional y de mecanismos que protejan al productor de la especulación está llevando a muchos pescadores a considerar dejar el mar y buscar empleos en el sector turístico de Tulum.
La comunidad hace un llamado urgente a los tres niveles de gobierno para que intervengan, inviertan en infraestructura de conservación y comercialización, y demuestren voluntad política para proteger a esta pesquería, que es un ejemplo de manejo sustentable en el Caribe mexicano.






















