Por Victoria Castro Chávez
Los altos costos impuestos para retransmitir públicamente los partidos de la Copa Mundial de Futbol 2026 comenzaron a provocar que gobiernos municipales y estatales en México reconsideren la instalación de pantallas gigantes en plazas y espacios públicos, al considerar que el gasto resulta excesivo frente a otras necesidades prioritarias de la población.
El caso más visible se presentó en el Ayuntamiento de Morelia, donde el alcalde Alfonso Martínez Alcázar confirmó que su administración canceló por completo la transmisión pública de los encuentros mundialistas debido a que únicamente los derechos de retransmisión tendrían un costo cercano a los 8 millones de pesos.
A esta cifra todavía habría que sumar gastos relacionados con la renta e instalación de pantallas gigantes, sistemas de audio, escenarios, mobiliario, seguridad, protección civil, limpieza, logística y personal operativo, lo que elevaría considerablemente el costo final para las finanzas municipales.
“No vamos a hacer transmisión de los partidos de la Copa del Mundo en lugares públicos porque la FIFA está cobrando excesivamente”, declaró el edil moreliano, quien calificó como “abrumadoramente altas” las cuotas requeridas para organizar este tipo de eventos masivos.
De acuerdo con estimaciones de organizadores de experiencias deportivas y antecedentes de “Fan Fest” en distintas ciudades, un municipio mediano podría terminar desembolsando entre 10 y 20 millones de pesos para operar transmisiones públicas durante varias semanas del Mundial, mientras que gobiernos estatales o capitales podrían superar fácilmente los 30 millones de pesos.
La situación también alcanzó al Ayuntamiento de Mérida, donde la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada confirmó la cancelación del proyecto para instalar pantallas gigantes en plazas y colonias de la ciudad.
La presidenta municipal explicó que el costo de los derechos de transmisión resultó demasiado elevado y que el municipio decidió priorizar obras y servicios públicos antes que destinar millones de pesos a eventos temporales.
“Preferimos invertir en otras cosas como pozos y calles, que son cosas que la gente necesita”, declaró la alcaldesa.
Aunque el gobierno municipal no dio a conocer cifras oficiales, diversos reportes señalan que únicamente los permisos de retransmisión pública podrían rondar los 5 millones de pesos, sin contemplar la logística completa de las instalaciones.
La decisión de Mérida implicó redirigir los recursos proyectados para el Mundial hacia trabajos de reparación de calles, construcción de pozos pluviales y acciones preventivas para enfrentar inundaciones durante la temporada de lluvias.
Pese a cancelar las transmisiones masivas, ambos gobiernos municipales informaron que sí impulsarán actividades deportivas y recreativas relacionadas con el Mundial 2026, aunque mediante formatos de menor costo y con un impacto financiero más reducido.
Además de los elevados costos, los gobiernos municipales enfrentan restricciones y licencias especiales impuestas por la FIFA para cualquier retransmisión pública de partidos, particularmente en espacios donde exista presencia de patrocinadores, venta de alimentos, publicidad comercial o actividades económicas asociadas al evento.
La polémica abrió también el debate sobre el uso de recursos públicos en espectáculos temporales frente a necesidades urgentes de infraestructura urbana, drenaje, pavimentación y servicios básicos.
Mientras algunos gobiernos consideran que este tipo de actividades generan convivencia social, turismo y derrama económica, otros municipios comienzan a concluir que el gasto resulta difícil de justificar en medio de limitaciones presupuestales y crecientes demandas ciudadanas en materia de obra pública.






















