TULUM.— El descontento entre madres y padres de familia del Colegio Inter de la Riviera ha ido en aumento en las últimas semanas, ante lo que califican como una gestión administrativa deficiente y alejada del objetivo central de una institución educativa: la formación integral de los estudiantes.
De acuerdo con testimonios recabados, decisiones recientes adoptadas por el área administrativa del plantel estarían priorizando criterios económicos por encima de la calidad educativa y del bienestar de la comunidad escolar. Las familias inconformes señalan falta de diálogo, opacidad en los procesos administrativos y la implementación de cambios sin consenso previo, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre y molestia.
Como consecuencia de esta situación, un número creciente de padres y madres ha comenzado a buscar otras opciones dentro del sector educativo privado para reubicar a sus hijos. Aseguran que esta decisión implica no solo un impacto emocional para los estudiantes, sino también un esfuerzo económico adicional para las familias.
Actualmente, el Colegio Inter de la Riviera atiende a más de 300 alumnos, y los padres advierten que las prácticas administrativas señaladas podrían estar afectando directamente la calidad del servicio educativo. A su consideración, cuando la prioridad se centra en el ingreso económico y no en el proyecto pedagógico, los principales afectados son niñas y niños, quienes requieren estabilidad, atención y un entorno adecuado para su desarrollo académico y personal.
Además, los inconformes denunciaron la existencia de presuntas irregularidades que, hasta el momento, no han sido aclaradas de manera pública ni transparente por parte de la institución. Esta falta de información ha incrementado la desconfianza y motivó a las familias a solicitar formalmente la intervención de la Secretaría de Educación Pública (SEP), con el objetivo de que se realice una revisión integral del funcionamiento del plantel.
La exigencia central es una supervisión institucional que garantice el cumplimiento de la normatividad educativa vigente, así como transparencia administrativa y respeto al derecho fundamental a la educación. Subrayan que no se trata de inconformidades aisladas, sino de una problemática que podría comprometer la estabilidad de toda la comunidad escolar.
En un contexto donde la educación privada se presenta como una alternativa de calidad, el caso del Colegio Inter de la Riviera abre el debate sobre la necesidad de una regulación efectiva y la delgada línea entre ofrecer un servicio educativo y operar bajo una lógica estrictamente comercial. Para los padres de familia, la intervención de las autoridades educativas resulta pertinente y urgente, a fin de salvaguardar el derecho de los estudiantes a una educación digna y de calidad.






















