Por: Luis Rodríguez
Cancún.-El hacinamiento, la crisis económica derivada de la falta de empleo y por ende de dinero, dió como resultado, que muchas personas entran en depresión, ansiedad y enojo, provocando a la vez agresividad y violencia intrafamiliar.
De acuerdo a la opinión de diversas congregaciones religiosas en este polo turístico, el apoyo que ofrecieron fue esencial durante la pandemia, pues muchas personas, tuvieron crisis emocionales por estar tantos días en encierro.
El pastor Armando Coria, indicó que muchas familias en pobreza de Cancún, viven en viviendas muy pequeñas, como cuartos, o palapas, con aproximadamente tres a cuatro personas más.
«No es lo mismo, tener una casa con jardín a dónde puedas salir, o con varias habitaciones, dónde puedas tener privacidad, que estar todos en un solo espacio», explicó.
Dijo que no todos cuentan con recursos económicos para subsistir tres meses, en una situación de este tipo», aseveró.
Comentaron que a través de apoyos telefónico, con oración y guía psicológica, evitaron que muchos feligreses cometieran suicidio.
También dentro de sus posibilidades, repartieron despensas a algunas familias en situación de pobreza extrema.
Expresó que de acuerdo a estadísticas el 89.3 por ciento de la población en Cancún profesan algún tipo de creencia religiosa, por lo que las diversas congregaciones, cristianas, católicas y mormonas, jugaron un papel esencial, durante la contingencia en apoyo espiritual y psicológico



