José María Morelos.— Investigaciones recientes advierten que los moscos podrían estar desarrollando resistencia a los insecticidas y productos químicos empleados para su control, lo que representaría un desafío para las estrategias de combate al vector transmisor del dengue, zika y chikungunya.
El coordinador de la Licenciatura en Salud Comunitaria y responsable del laboratorio de Biomedicina de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQROO), José Ricardo Hernández Gómez, explicó que este fenómeno podría estar relacionado con la adaptación natural de los insectos a las sustancias aplicadas en campo.
“Es probable que los moscos estén desarrollando tolerancia a ciertos compuestos, por lo que se requiere continuar con los estudios que determinen si la resistencia ya está establecida y, de ser así, identificar productos más efectivos”, precisó el especialista.
Hernández Gómez advirtió que la falta de control del vector representa un riesgo sanitario significativo, ya que el mosquito Aedes aegypti —principal transmisor del dengue— se ha convertido en una especie domiciliaria, presente en casi todos los espacios habitados.
“Lo tenemos y lo vamos a tener siempre; lo importante es tomar conciencia y reforzar las medidas preventivas en los hogares”, puntualizó.
El académico detalló que factores como el crecimiento poblacional, la reducción de los espacios naturales y las condiciones climáticas derivadas de las lluvias han favorecido la proliferación del mosquito, además del surgimiento de otras especies adaptadas al entorno urbano.
Desde una perspectiva biológica, explicó que la resistencia a los insecticidas se desarrolla con el tiempo:
“Todo organismo puede adaptarse a condiciones adversas, pero para hablar de una resistencia consolidada deben pasar varias generaciones. Por eso es importante monitorear la eficacia de los químicos que utilizamos y explorar opciones más sostenibles”.
Finalmente, Hernández Gómez recordó que los moscos, al ser hematófagos (se alimentan de sangre), encuentran en los hogares un entorno propicio para reproducirse y sobrevivir. En ese sentido, reiteró que la prevención comunitaria, la limpieza de patios y el saneamiento básico siguen siendo las herramientas más efectivas para frenar la propagación del vector.
El especialista insistió en que la participación ciudadana es esencial: “La ciencia puede innovar en el control del mosquito, pero sin la colaboración de la comunidad no hay estrategia que funcione”.






















