JMM.-Los hechos lamentables ocurridos en plena colonia céntrica de la cabecera municipal, confirman la deficiente seguridad que priva en José María Morelos, producto del poco personal y patrullas que conforman la corporación policiaca, y del también escaso tacto político del presidente municipal Juan Parra López, para procurar condiciones de seguridad garantes para los morelenses.
Un niño de diez años que fue víctima de una agresión, relató que fue golpeado por otros menores de aproximadamente 12 de edad, y debido a que nunca había sufrido algo similar no supo que hacer razón por la cual se limitó a retirarse del lugar con un raspón en las rodillas, y el mal sabor de boca porque no hubo autoridad que acudiera a su defensa.
En su narración, A.B.M. señala que acudió como todas las tardes a la unidad deportiva de la cabecera municipal para jugar futbol. Sin embargo, el cambio de horario provoca que a tempranas horas la oscuridad se manifieste, pero esto no impidió que después de las cinco -ya oscuro- muchos niños se quedarán en el interior del campo, donde se supone hay un policía de guardia y que misteriosamente brillaba por su ausencia precisamente cuando ocurrieron los actos de bullying hacia su indefensa persona.
“Yo estaba jugando en el campo con mis amigos pero se acercaron otros tres chamacos mayores que nosotros -uno de azul, otro de verde y uno sin camisa- y nos quitaron el balón de fut, como golpearon a mis cuates ellos corrieron y me dejaron solo. En eso me empezaron a tirar mandarinas, yo iba a correr pero ahí estaba mi balón y mi bicicleta, entonces me agarraron y me empujaron y fue que me di el tremendo trancazo que me dejo la rodilla raspada y con este moretón”, dijo el chiquillo al señalar la lesión que trae en la articulación de una de sus extremidades inferiores.
Agregó también que como no lo dejaban en paz, no tuvo más remedio que retirarse a su casa donde contó lo sucedido a su madre, quien le acompañó de regreso a dichas instalaciones deportivas para ubicar a los malosos chamacos que ya se habían retirado de ahí. Obviamente, el guardia destinado para cuidar el orden en este espacio deportivo continuaba ausente.
Trascendió que la fotografía del menor fue subida a las redes sociales denunciando el caso, y varios padres de familia recriminaron esta acción, coincidiendo todos en señalar que vigilarán más a sus hijos ante la deplorable presencia policial; sobre todo en estos días cuando oscurece temprano y niños y jovencitas permanecen en la unidad deportiva a merced de los malosos que al amparo de la oscuridad hacen de las suyas, y avalados por una administración municipal que nada hace para tener una seguridad pública acorde con la demanda del tejido social.





















