En un preocupante acto de exhibición pública sin precedentes, la página Marea Verde Quintana Roo ha difundido información de una carpeta de investigación en contra de Juan Manuel Parra López, ex presidente municipal de José María Morelos y asesor del Gobierno del Estado en Sedarpe. Sin embargo, más allá de la denuncia, esta estrategia despierta serias dudas sobre el uso político de la justicia y la violación del debido proceso legal en México.
El señalamiento contra Parra López incluye acusaciones de violencia psicológica, física y sexual, además de etiquetarlo como acosador y violador. La publicación asegura que evade la justicia gracias a sus influencias políticas y que ha comprado a la Fiscalía para garantizar su libertad. Sin embargo, estas afirmaciones, vertidas en redes sociales sin una sentencia judicial de por medio, evidencian la peligrosa tendencia de condenar mediáticamente a personas antes de que la justicia se pronuncie.
El caso de Parra López no es aislado. Marea Verde Quintana Roo ha exhibido previamente a maestros, estudiantes e incluso menores de edad, en lo que parece una estrategia de escrutinio público sin responsabilidad alguna. ¿Hasta dónde puede llegar una organización civil antes de convertirse en juez, jurado y verdugo? La exposición de nombres, imágenes y acusaciones sin pruebas definitivas no solo atenta contra la presunción de inocencia, sino que también abre la puerta a represalias y linchamientos sin control.
A pesar de la gravedad de las acusaciones, la ausencia de Parra López en su audiencia de imputación refuerza la percepción de un sistema judicial manipulado. No obstante, la justicia no puede depender de publicaciones en redes sociales que, bajo la bandera del activismo, terminan promoviendo la violencia digital y el escarnio público.
¿Es este el camino correcto para luchar contra la impunidad, o estamos ante una nueva era de persecución social donde una publicación basta para destruir vidas? Mientras la justicia no actúe con imparcialidad y legalidad, los tribunales mediáticos seguirán ganando terreno, con consecuencias impredecibles para la sociedad mexicana.






















