Chetumal.- A pesar del reforzamiento de las medidas sanitarias por el aumento de contagios de COVID-19 en Quintana Roo, a tal grado de que, posterior al anuncio del gobernador Carlos Joaquín el pasado jueves sobre el semáforo epidemiológico, en donde advirtió que el Sur se encuentra en la antesala de regresar al color “naranja”, y consecuentemente se dispusieron acciones restrictivas de movilidad, el filtro sanitario en el acceso de la ciudad; la aplicación rigurosa de gel antibacterial, el uso de cubrebocas y la toma de temperatura en sitios públicos, tal parece que a algunos funcionarios del gabinete ignoran las indicaciones del “jefe” del ejecutivo.
Y es que el pasado fin de semana, Fernando Méndez Santiago, Director General del Instituto Quintanarroense de la Juventud (IQJ), acudió a una posada navideña, en donde además de ingerir bebidas embriagantes, se evidenció la falta de la sana distancia y el uso del cubrebocas.
Cabe señalar que en días pasados, Yohanet Torres Muñoz, Secretaria de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN), emitió un oficio donde se exige a la ciudadanía evitar reuniones de cualquier tipo, posadas, fiestas, entre otros, los cuales establecen amonestaciones e incluso sanciones económicas.
No obstante, por el “arco del triunfo” se pasa el titular del IQJ las disposiciones oficiales dictadas por el gobernador, al asistir a este tipo de actividades y dar un mal ejemplo al sector que asegura representar, sobre todo en estos tiempos difíciles donde amenaza un nuevo rebrote cuyas consecuencias serían catastróficas a la economía local.
Pareciera no sorprendernos, puesto que, mientras todas las instituciones pertenecientes al Gobierno del Estado refuerzan en sus plataformas digitales la difusión sobre medidas COVID-19, la página “Juventud Quintana Roo” a cuentagotas fluye la información sobre el tema, y en la Fan Page “Fernando Méndez Santiago” lo que más resalta es el afán protagónico de este bisoño funcionario de posicionar su malgastada “imagen” para satisfacer intereses políticos.
¿Hasta cuándo le dará el “jalón de orejas”, Sr. Gobernador?





















