Entre cuentos y tradiciones: los recuerdos de doña Ofelia, guardiana de la sabiduría antigua
JMM.-Mientras hoy el cielo se viste de sombra por el eclipse lunar que asombra a todos, doña Ofelia Castañeda, una mujer de 65 años, nos abre la puerta a un mundo de sabiduría antigua, recordando las creencias que sus abuelos y su mamá le contaron sobre estos fenómenos celestiales.
Sentada en el corredor de su casa, doña Ofelia sonríe al ver cómo las nuevas generaciones miran al cielo con curiosidad, aunque —como ella dice— ya no crean en las advertencias de antes. «Mi mamá decía que cuando el sol y la luna se peleaban, uno debía tener mucho cuidado, porque podía pasar algo malo, por eso hoy, con el eclipse, me acuerdo de todo eso», comenta con emoción.
Cuenta que cuando era niña, su mamá siempre le decía que no debía mirar al sol cuando estaba enojado o a la luna cuando estaba muy grande, porque esas cosas «se quedaban pegadas en los ojos o en la cara». «Ahora que hay eclipse, me acuerdo que antes hasta las mesas amarraban para que no se ‘salieran los males’… decían que así se evitaban las desgracias», comparte con una sonrisa.
Entre sus recuerdos, Ofelia revive también aquellos rituales que hacían los abuelos para protegerse del sol y la luna cuando «se peleaban». «Decían que había que sacar las latas y hacerlas sonar fuerte, así ‘pum, pum, pum’, para que la luna soltara lo que tenía atrapado. Eso yo sí lo vi cuando era chiquita», dice mientras sus ojos se iluminan con la memoria viva de su niñez.
Aunque hoy sus hijos ya no creen en esas tradiciones, ella sigue contándoles esas historias para que no se pierdan. «Mis hijos dicen que ya no pasa nada, pero yo les digo: uno nunca sabe, esas cosas antiguas son sabias. Y aunque se rían de mí, yo les digo que hay que respetar cuando el sol y la luna se encuentran», afirma.
Doña Ofelia también recuerda cómo las abuelas aconsejaban a las mujeres embarazadas no salir cuando había eclipse o luna llena. «Decían que había que tener mucho cuidado, que, si no, los niños nacían con marcas. Por eso mi mamá me cuidaba mucho, y ahora yo se lo digo a mis nietas, aunque no me crean», dice entre risas.
Hoy, mientras muchos se preparan para observa el fenómeno celeste, el eclipse de sangre que pinta de misterio el cielo de JMM, doña Ofelia observa tranquila, recordando aquellos tiempos en los que las personas vivían más en sintonía con la naturaleza y respetaban sus señales.
«Así me decía mi mamá: cuida el sol y la luna, porque ellos también sienten… y cuando pelean, hay que tener cuidado», concluye con una mirada tierna, mientras el sol y la luna juegan su antiguo encuentro en lo alto del cielo.






















