Por Salvador Pérez Hernández.
Bacalar.-En las comunidades de la Zona Rural de Bacalar se celebró la llegada del 2016 con el retumbar de armas de diferentes calibres, que en lugar de fuegos artificiales y cohetes fueron detonados en punto de las doce de la noche, situación que no debería de causar sorpresa y al contrario debería ser un termómetro del nivel de inseguridad que el ciudadano percibe por parte del municipio y estado.
La Seguridad es un elemento clave en todo destino turístico, sin embargo este 2016 se presenta mal aspectado en este rubro, como lo demuestra el asesinato de la alcaldesa de Temixco; Gisela Mota Ocampo, que evidencia un débil entramado del poder y por lo tanto la indefensión de la ciudadanía ante el crimen organizado, homicidio que además genera serias dudas y deja enlodado al Gobernador del estado de Morelos; Graco Ramírez, quien difícilmente se desvinculó del recelo de la ciudadanía ante la perspectiva de que se haya perpetrado un crimen de estado.
La Gendarmería Nacional, Mando Único y Policía Acreditable, modelo policial y estrategia operativa que se ha ofrecido como la panacea para enfrentar los delitos de alto impacto, y que han demostrado ser incapaz de reducir las estadísticas delincuenciales, pues como se ha comprobado en el municipio Othón P. Blanco; con el dicho de delincuentes que han cantado y soltado la sopa; dando santo y señala de la colusión de los cuerpos policiacos, quienes no sólo reciben parte del botín de los atracos, sino que coordinan los latrocinios, y que por deducción, se infiere que para que el crimen organizado pueda asentarse en un municipio se requiere del contubernio de las autoridades municipales y estatales.
Bacalar debe estar atento al desarrollo de los delitos del fuero común y a los delitos de alto impacto, y ante la evidente falta de capacidad del estado para cumplir con su obligación de suministrar seguridad a la ciudadanía y tal como lo evidencia el repiquetear de las armas de fuego este 31 de diciembre en las comunidades de la Zona rural de Bacalar, donde campesinos que tomando el ejemplo la mayoría de los Estados de la Unión Americana, reclaman calladamente el derecho individual para portar armas para la autodefensa.
Sin embargo, atendiendo la legislación mexicana, los ciudadanos deberán hacer conciencia sobre la importancia de contar con armas de fuego para su autoprotección, ya que la colusión de los cuerpos policiacos con la delincuencia deja en la indefensión a la población.
Se concluye que una solución que permitiría enfrentar a la delincuencia es la promoción del derecho de los mexicanos a portar armas de fuego para la legítima defensa personal, ante la incapacidad material, logística y falta de confianza en los cuerpos de seguridad pública, quienes evidentemente están colididos con la delincuencia, tanto con quienes cometen delitos del fuero común como de la delincuencia organizada y en el caso del cobarde asesinato de la edil del municipio de Temixco, donde el Gobernador; Graco Ramírez tiene un fuerte tufo a rancio y mortandad, como si estuviera enfangado por el crimen organizado.





















