Isla Mujeres y Cozumel son dos estrellas municipales del caribe mexicano con fuertes identidades sociales, incluso antes de ser “descubiertas”, a principios de 1500 por los españoles de ultramar. Nadie podría negar hoy su privilegiada ubicación como hábitat preferido de príncipes y caciques, o como puntos de encuentro y tránsito entre culturas ancestrales y contemporáneas, como tampoco que es una de ellas se ha fraguado todo el andamiaje político de Quintana Roo.
La ruta de vuelo de El hijo del búho pasa ahora por las ínsulas del norte del estado, donde el espíritu liberal y bullanguero de sus sociedades contrasta con el nuevo estilo emprendedor y de diversidad de la Riviera Maya.
Por eso, los resultados electorales del próximo 5 de junio, en ambas islas-municipios, más allá del efecto cuantitativo o político, serán una muestra muy genuina y exponencial del “humor social”, en la región más oriental de México, al que tanto alarde hace en nuestros días el discurso del gobierno federal.
La preponderancia social, cultural y territorial de ambas islas se mantuvo vigente con el decreto de creación del Territorio Federal, firmado por el General Porfirio Díaz, en 1902. Pues, eran ellas las que gobernaban la mitad de la zona continental del territorio, desde la jurisdicción tulumnense hasta el estratégico Cabo Catoche.
Cuando el antiguo territorio devino Estado, en 1974, la entonces delegación de Isla Mujeres cedió el espacio necesario para el advenimiento de los municipios de Benito Juárez, Lázaro Cárdenas -y el más reciente, el de Puerto Morelos-. La superficie actual del municipio solo suma mil 110 km2, de los cuales, la mayoría se encuentra en tierra firme. Algo similar ocurrió en Cozumel en la década de los noventa, cuando emergieron Solidaridad, en 1993 y, después, Tulum, en 2008.
Las islas-municipio de Quintana Roo tienen otra particularidad que no podemos omitir en esta ocasión. Ambas son, en nuestros días, economías turísticas de bajo impacto, pero, eso sí, con un alto poder adquisitivo. Esto se traduce en altos índices de calidad de vida para los cerca de 110 mil quintanarroenses (según Inegi, 2015), que habitan en esas dos estrellas de mar. Pero, también, subraya dos realidades contrastantes con los grandes territorios continentales del sur, cuyas economías están desenchufadas, sus sociedades dispersas y sus proyectos políticos lucen fragmentados.
Electoralmente hablando, ambas islas-municipio han conocido la alternancia. Veamos caso por caso:
En Isla Mujeres, luego de 33 años de predominio -entre 1975 y 2008-, y once presidentes municipales emergidos del PRI, los isleños decidieron votar por la alternancia, en 2008, eligiendo a Alicia Ricalde Magaña (PAN), con un claro 51% de los votos, frente a Gilberto Ávalos Galué, del PRI, que alcanzó el 43%.
La gestión de Licha Ricalde resultó eficaz, lo que sumado a una eficiente operación electoral en 2011, la presidencia municipal de la Isla continuó en manos del PAN, entonces con Hugo Sánchez Montalvo. Después de estos dos episodios de alternancia, el gobierno municipal regresó a manos del PRI con Agapito Magaña Sánchez.
A Cozumel, la alternancia llegó tres años antes que a Isla Mujeres, o sea, en 2005, justamente, cuando triunfó como candidato a gobernador uno de sus ciudadanos más jóvenes, Félix González Canto. Luego de tres décadas o de 10 gobiernos priistas, Gustavo Ortega Joaquín, primo del actual candidato panista-perredista a la gubernatura, Carlos Joaquín González, fue elegido como el primer candidato panista para gobernar la isla-semillero de gobernadores. Después de ese experimento democrático, Cozumel regresó a los gobiernos priistas y no ha vuelto a generar alternancia.
Llama la atención el crecimiento que los dos partidos de oposición más importantes han tenido -o no- en las islas.
El caso del PAN fue marginal desde 1975 hasta 1996, cuando en una votación inédita, el partido albiazul dejó escapar la presidencia municipal de Cozumel, en manos del priista Germán García Padilla, por una minúscula diferencia de solo ¡90 votos!
Desde entonces, la votación del PAN en Cozumel se mantuvo por arriba de los 40 puntos hasta 2005, cuando la Alianza Todos Somos Quintana Roo (PAN y Convergencia) llevó a Gustavo Ortega al poder con un contundente 55.2% de las preferencias. Después, el PRI se fortaleció en esta isla al grado de que la Mega Alianza de 2010 (PAN, PRD, PT y Convergencia) fue aplastada, con el 73% de la votación a favor del PRI, partido que abanderaba a otro miembro del clan caciquil isleño, Aurelio Joaquín González. 2013 fue un año terrible para el PAN en Cozumel, pues, apenas alcanzó el 22.8% de los votos.
En Isla Mujeres, el PAN también fue marginal hasta 1993, cuando alcanzó el 29% de los votos, que fue su máximo triunfo hasta que, en 2002, lo superó con el 45% de la votación. Sin embargo, perdió frente al candidato del PRI, Paulino Adame Torres, por una diferencia casi intangible de 41 votos y 0.7% de las preferencias. Como ya vimos, en 2008 y 2010 el PAN se impuso con 51.2% y 52.1%, respectivamente.
Pero, en 2013, volvió a caer derrotado frente a la alianza PRI-PVEM-Panal. Aún así, mantuvo más del 40% de las preferencias electorales, que lo predisponen a una fuerte competencia en 2016.
El caso del PRD, en ambas islas, es patético y causa fuertes sentimientos de compasión para El hijo del Búho, por decir lo menos. En su debut, durante las elecciones quintanarroenses de 1990, el Sol Azteca solamente obtuvo 9 votos en Cozumel. En la siguiente elección, en 1993, sus votos se redujeron una tercera parte para quedar en 6 el número de electores que les otorgaron su confianza para gobernar el municipio.
Doce años después de su debut, en 2002, el PRD en Cozumel sólo obtuvo 49 votos, es decir, el 0.1% de la votación. Seis años más tarde, en 2008, la alianza PRD-PT-Convergencia cosechó 299 votos, ¡el 0.8%!
El mejor resultado del PRD en Cozumel lo obtuvo en 2010, con el 21.1% de la votación, cuando se integró a la Mega Alianza que sumaba al PAN, el PT y Convergencia a nivel municipal. En la competencia por la grande, el PRD desairó a sus aliados para competir en solitario con Greg Sánchez, quien terminó en la cárcel y fue sustituido por Gerardo Mora Vallejo. Finalmente, en 2013, se dio la mejor participación del PRD en solitario para la alcaldía de Cozumel, cuando convenció al 6.6% de los votante
En Isla Mujeres, su debut le dio 10 votos en 1990. Fue hasta 1999 cuando el PRD alcanzó el mejor resultado que ha tenido en toda su historia en Isla Mujeres al obtener casi el 21% de los votos. Poco duró el fervor perredista en la Isla, pues tres años más tarde diezmó sus votos para alcanzar apenas el 2.1% en la elección polarizada en la que el PRI venció al PAN por 41 votos.
Desde entonces, el PRD obtuvo (en alianza con el PT) apenas más de mil votos en las elecciones de 2005; poco más de 100 votos en solitario en las elecciones de 2008; en las elecciones de 2010 no postuló candidato y; en 2013 retornó al marginal 1.5%, su tercer peor resultado en la historia de su competencia en la Isla.
Esta revisión estadística-histórica se hace necesaria porque la competencia en ambas islas-municipio se centra entre seis candidatos en cada una. Pero, la mayoría de ellos solo puede aspirar a mantener el mínimo de votos para conservar su registro y, eventualmente, colocar un regidor plurinominal en el próximo cabildo.
Lo que sí es claro hoy, es que Cozumel tendrá por vez primera a una mujer gobernante, después de cuatro décadas de elecciones libres. Gina Ruiz Chávez (PRI) y la empresaria panista y diputada con licencia, Perla Tun Pech.
Por el otro lado, Isla Mujeres se debate entre elegir a su tercera gobernante mujer, la panista Alicia Ricalde Magaña (que repetiría en el puesto) o a un novel político de fuerte raigambre y levadura cancuniqué, el priista Juan Luis Carrillo Soberanis.
La historia nos dice que la alternancia en ambas islas no es nueva y, por tanto, tampoco es imposible este 2016.





















