Vacunación insuficiente y falta de control animal evidencian un problema que sigue sin solución en Carrillo Puerto y José María Morelos
FELIPE CARRILLO PUERTO / JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo.— La presencia de perros y gatos en situación de calle en la Zona Maya ya no es solo un problema de abandono animal, sino un foco creciente de riesgo sanitario que sigue sin una estrategia integral por parte de las autoridades.
De acuerdo con datos de la Jurisdicción Sanitaria número 3, hasta el 40 por ciento de la población canina en municipios como Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos se encuentra en la vía pública, lo que evidencia la magnitud de un fenómeno que ha sido atendido únicamente de forma parcial.
Aunque las autoridades mantienen campañas de vacunación antirrábica con una meta de 28 mil dosis, estas acciones se enfocan principalmente en mascotas con propietario, dejando fuera a un sector significativo de animales que permanece sin control sanitario.
Esta limitación reduce el impacto real de las estrategias de prevención, ya que la captura y vacunación de animales callejeros resulta complicada o, en muchos casos, inexistente.
El coordinador de vigilancia epidemiológica, Jesús Alberto Magaña, reconoció que esta situación representa un desafío importante, ya que los animales sin control pueden convertirse en vectores de enfermedades zoonóticas, entre ellas la rabia y la rickettsiosis, esta última vinculada a la presencia de garrapatas.
Sin embargo, más allá del diagnóstico, especialistas advierten que el problema radica en la ausencia de políticas públicas sostenidas, como programas de esterilización masiva, control poblacional y educación sobre tenencia responsable.
La falta de acciones estructurales ha permitido que el número de animales en situación de calle continúe en aumento, generando no solo riesgos a la salud pública, sino también impactos en la seguridad, el entorno urbano y el bienestar animal.
Mientras tanto, la responsabilidad sigue recayendo en la ciudadanía, a quien se le exhorta a vacunar y cuidar a sus mascotas, sin que exista una respuesta proporcional desde las autoridades para atender de fondo un problema que ya rebasa el ámbito doméstico.
El panorama deja en evidencia una realidad incómoda: el control animal en la Zona Maya sigue siendo una deuda pendiente, donde las medidas actuales resultan insuficientes frente a una problemática que crece sin freno.






















