En Yucatán, Campeche y Quintana Roo, las familias mayas mantienen viva la tradición de recibir a las ánimas con alimentos, rezos y ofrendas. Una celebración que refleja su relación con la muerte, la memoria y los antepasados, y que tiene diferencias con la reciente costumbre de recordar a las mascotas fallecidas cada 27 de octubre.
Por ABC
Quintana Roo.— En muchas comunidades mayas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, los últimos días de octubre tienen un significado especial. Las familias comienzan a preparar sus hogares, limpiar los espacios destinados a las ofrendas, encender velas y reunir los ingredientes de los alimentos que compartirán simbólicamente con sus seres queridos fallecidos.
No se trata únicamente de recordar a quienes ya no están. Para quienes conservan esta tradición, es el momento del año en que las ánimas regresan a visitar los hogares donde alguna vez vivieron.
Esta celebración se conoce como Hanal Pixán, expresión en lengua maya que significa comida de las ánimas, y constituye una de las manifestaciones culturales más representativas de la península de Yucatán.
En la tradición maya peninsular, la muerte no necesariamente significa la desaparición de los vínculos familiares. Los antepasados permanecen presentes en la memoria de sus descendientes, y las ofrendas representan una manera de recibirlos, honrarlos y mantener esa relación entre generaciones.
Aunque comparte fechas y algunos elementos con el Día de Muertos que se celebra en otras regiones de México, el Hanal Pixán conserva características propias, particularmente en la preparación de alimentos, las ceremonias familiares y las prácticas comunitarias.
Hanal Pixán: la comida que reúne a vivos y muertos
Uno de los elementos más importantes de esta celebración es la comida.
Las familias preparan los alimentos que disfrutaban sus seres queridos y los colocan en altares acompañados de agua, velas, flores, fotografías y otros objetos que forman parte de las costumbres de cada comunidad.
Entre los platillos más representativos se encuentra el mucbipollo, también conocido como pib, elaborado principalmente con masa de maíz y relleno de carne, envuelto tradicionalmente en hojas de plátano y cocinado, en algunas preparaciones, dentro de un horno de tierra.
Su elaboración suele convertirse en una actividad familiar. Mientras unos preparan la masa, otros organizan los ingredientes, las hojas y el espacio donde se realizará la cocción.
También se acostumbran colocar atoles, chocolate, frutas, dulces tradicionales y otros alimentos regionales.
Las ofrendas pueden variar entre Yucatán, Campeche y Quintana Roo, e incluso entre comunidades de un mismo municipio.
Lo que permanece es el sentido de compartir con las ánimas aquello que las familias preparan con respeto y cariño.
¿Qué días se celebra el Hanal Pixán?
Aunque las actividades pueden extenderse durante varios días, las fechas más reconocidas se concentran entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre.
31 de octubre: las ánimas de los niños
Esta jornada es conocida como U Hanal Palal y está dedicada a los niños fallecidos.
En los altares se colocan alimentos, dulces, bebidas y, en algunas familias, juguetes u objetos relacionados con los pequeños.
Las velas y las oraciones forman parte de las prácticas de quienes mantienen esta tradición.
1 de noviembre: las ánimas de los adultos
Conocida como U Hanal Nucuch Uinicoob, esta fecha se dedica a los adultos fallecidos.
Las familias preparan sus alimentos favoritos y los colocan en las ofrendas, acompañados de bebidas, flores y otros elementos tradicionales.
En numerosos hogares, los rezos y las reuniones familiares acompañan la jornada.
2 de noviembre: las ánimas en general
En algunos calendarios tradicionales, esta fecha recibe el nombre de U Hanal Pixanoob.
Se realizan oraciones, visitas a cementerios y otras actividades relacionadas con el recuerdo de los difuntos.
Sin embargo, las denominaciones, los rituales y la duración de las celebraciones no son idénticos en toda la península.
En determinadas comunidades también existen ceremonias posteriores para despedir simbólicamente a las ánimas.
La muerte en la cosmovisión maya
Para comprender el significado del Hanal Pixán es necesario reconocer que las antiguas sociedades mayas desarrollaron sus propias concepciones sobre la muerte, los antepasados y el mundo espiritual.
En diversos relatos y tradiciones aparece el Xibalbá, asociado con el inframundo, aunque su significado no debe confundirse directamente con el infierno de la religión cristiana.
Las concepciones mayas sobre la muerte fueron diversas y cambiaron a lo largo del tiempo.
El Hanal Pixán que actualmente se celebra en la península es resultado de un proceso histórico en el que se entrelazaron prácticas indígenas y elementos del catolicismo introducidos durante la época colonial.
Por esa razón, en los altares contemporáneos pueden encontrarse cruces, imágenes religiosas y oraciones cristianas junto con alimentos y costumbres propias de la cultura maya.
Esta combinación forma parte de la historia de las comunidades y de la manera en que han conservado y transformado sus tradiciones.
Yucatán, Campeche y Quintana Roo: una tradición compartida
El Hanal Pixán forma parte de la identidad cultural de los tres estados que integran la península de Yucatán.
En Yucatán, numerosas familias conservan la preparación de altares y alimentos tradicionales, mientras que en distintas localidades se organizan actividades culturales relacionadas con la celebración.
En Campeche, las comunidades también mantienen sus propias expresiones del Hanal Pixán, que incluyen ofrendas, ceremonias familiares y visitas a los cementerios.
En Quintana Roo, especialmente en comunidades mayas de Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Tulum, Lázaro Cárdenas, Bacalar y otras regiones, las familias continúan transmitiendo prácticas vinculadas con el recuerdo de sus difuntos.
No obstante, la celebración no se limita a las comunidades rurales.
Muchas familias que viven en Mérida, Campeche, Chetumal, Cancún, Playa del Carmen y otras ciudades de la península también preparan ofrendas y conservan las costumbres heredadas de sus padres y abuelos.
La migración, el crecimiento urbano y los cambios en las formas de vida han transformado algunas prácticas, pero el Hanal Pixán continúa siendo una expresión de pertenencia cultural y memoria familiar.
¿Los antiguos mayas también recordaban a sus mascotas el 27 de octubre?
En los últimos años ha cobrado popularidad en México la costumbre de dedicar el 27 de octubre a los animales de compañía fallecidos.
De acuerdo con esta creencia contemporánea, durante esa noche las almas de perros, gatos y otras mascotas regresan simbólicamente a visitar a las familias con las que compartieron su vida.
Sin embargo, no existe evidencia histórica suficiente para afirmar que los antiguos mayas establecieran específicamente el 27 de octubre como una fecha dedicada a las mascotas fallecidas.
Aunque los animales tuvieron una presencia importante en las creencias, los relatos y las representaciones de las antiguas sociedades mayas, eso no significa que existiera una celebración idéntica a la que actualmente se difunde en redes sociales.
El jaguar, el venado, el perro y otras especies aparecen en distintos contextos de la tradición maya, con significados que dependen de la época, la comunidad y las creencias particulares.
Por ello, es importante distinguir entre el Hanal Pixán, una tradición de profundo arraigo cultural en la península, y el Día de Muertos de las Mascotas, una conmemoración que se ha popularizado en tiempos recientes.
Ambas pueden coexistir en las celebraciones familiares, pero no deben confundirse sus orígenes.
Un recuerdo especial para nuestros perrijos
Más allá de las diferencias entre estas tradiciones, hay un sentimiento que muchas familias comparten: el amor y la necesidad de recordar a quienes dejaron una huella importante en sus vidas.
En El Punto Sobre la i, este 27 de octubre también queremos dedicar un espacio muy especial a nuestros queridos perrijos: Negro, a quien cariñosamente llamábamos “El Patrón”, Manchas, Puruxa y Blacky.
Ellos fueron parte de nuestra familia. Nos acompañaron durante distintas etapas de nuestra vida, nos regalaron momentos de alegría y nos enseñaron el significado de un cariño que no necesita palabras.
Los extrañamos muchísimo.
Extrañamos su presencia, sus travesuras, sus miradas y esos pequeños momentos cotidianos que, cuando estaban con nosotros, parecían tan sencillos y que hoy se han convertido en recuerdos entrañables.
Cada uno tuvo su lugar en nuestro hogar y lo sigue teniendo en nuestros corazones.
Por eso, en una fecha dedicada a recordar a los animales que partieron, queremos agradecerles por todos los años de compañía y por el amor incondicional que nos regalaron.
Si esta noche, como cuenta la creencia popular, sus almas encuentran el camino de regreso a casa, queremos que sepan que aquí siguen siendo esperados y recordados con el mismo cariño de siempre.
Negro, nuestro Patrón, Manchas, Puruxa y Blacky: los extrañamos mucho y nunca los vamos a olvidar.
Una tradición que mantiene viva la memoria
El Hanal Pixán representa mucho más que una celebración del calendario.
Es una oportunidad para que las familias se reúnan, compartan alimentos, recuerden las historias de sus antepasados y transmitan a las nuevas generaciones una parte importante de su identidad.
En la península de Yucatán, esta tradición ha sobrevivido a transformaciones sociales, religiosas y culturales, conservando su lugar en la vida de numerosas comunidades mayas.
Cada altar cuenta una historia. Cada alimento preparado tiene un significado. Cada fotografía y cada oración representan una manera de mantener presentes a quienes fallecieron.
Y aunque las formas de recordar pueden ser distintas, tanto las ofrendas del Hanal Pixán como los pequeños altares dedicados a los animales de compañía expresan el deseo de conservar los recuerdos y agradecer el tiempo compartido.
Porque la muerte puede marcar el final de una vida, pero no borra las historias, el cariño ni las huellas que nuestros seres queridos dejaron en nosotros.



