José María Morelos. – En comunidades rurales como San Diego, los habitantes se enfrentan a recibos de energía eléctrica que consideran excesivos en relación con el servicio que reciben. Las políticas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), particularmente la falta de comunicación con los usuarios, impiden que se puedan realizar reclamos o establecer acuerdos para revisar los cobros.
Don Felipe Yah, habitante de San Diego, expresó que los recibos llegan cada dos meses con montos que no corresponden al bajo consumo de energía de su hogar. “Aquí usamos solo tres focos: uno en la cocina, uno en el cuarto y uno en el baño. Aun así, el recibo llega por más de 700 pesos”, detalló. A pesar de haber reemplazado el medidor por sospechas de fallas, los cobros se mantienen elevados.
El entrevistado señaló que otros vecinos también han recibido facturaciones de hasta 5,000 o 7,000 pesos, especialmente quienes tienen pequeños comercios. “La gente conoce su consumo, no es justo pagar por algo que no se usa. Pero como no hay forma de reclamar, tenemos que pagar, aunque sea por abonos”, comentó.
Los pobladores piden que la CFE sea más flexible y abra canales de atención directa, para que los usuarios puedan reportar irregularidades y recibir explicaciones sobre sus consumos. La falta de diálogo, aseguran, deja en desventaja a comunidades enteras que, a pesar de su bajo nivel de consumo, enfrentan tarifas desproporcionadas.






















