Tulum, Quintana Roo.– Guías turísticos y operadores de servicios en Tulum manifestaron su preocupación por el reciente incremento al doble en las tarifas de acceso para turistas extranjeros a las zonas arqueológicas del país, aprobado por la Cámara de Diputados, al advertir que esta medida podría disminuir significativamente la llegada de visitantes internacionales al Caribe mexicano.
A partir del 1 de enero de 2026, el costo de entrada para visitantes extranjeros en sitios como Tulum, Cobá, San Gervasio y Kohunlich pasará de 100 a 210 pesos, mientras que el Derecho de No Residente (DNR) —que pagan todos los turistas internacionales al ingresar al país— también aumentará de 861 a 983 pesos.
En contraste, Yucatán fue el único estado con excepción, al establecer tarifas diferenciadas para Chichén Itzá y Uxmal.
Preocupación entre el gremio turístico
Para los prestadores de servicios locales, la decisión tomada sin considerar las particularidades del Caribe mexicano podría tener efectos adversos en la economía de la región, cuya base es el turismo.
“Llevo más de 20 años trabajando como guía en la zona arqueológica de Tulum y nunca había visto una medida tan fuera de contexto”, expresó Ales Medina, uno de los guías más experimentados del destino. “Esto va a desincentivar la llegada de turistas extranjeros, sobre todo de los que viajan con presupuesto limitado. Muchos visitantes que venían por el atractivo cultural van a pensarlo dos veces antes de pagar más del doble solo por entrar”.
Otros guías coincidieron en que el aumento encarecerá las excursiones grupales que combinan varios puntos arqueológicos en un mismo recorrido.
“Los paquetes turísticos se van a encarecer y eso reducirá las ventas. La gente busca experiencias accesibles, no tarifas que sigan subiendo cada año”, señaló Mariela Cahuich, guía bilingüe que trabaja con agencias locales.
Competitividad en riesgo
La preocupación se extiende también a transportistas y operadores de tours, quienes advierten que el incremento podría restar competitividad frente a otros destinos del Caribe, como República Dominicana o Costa Rica, donde las tarifas de acceso se mantienen estables.
“Ya competimos con destinos consolidados, y este tipo de decisiones, sin diálogo con el sector, solo nos afecta a quienes vivimos del turismo”, lamentó Raúl May, operador de una cooperativa de transporte turístico.
En un municipio donde una gran parte de la población depende directa o indirectamente de la actividad turística, los trabajadores del sector consideran que esta medida representa un nuevo golpe a la economía local.
Aunque el gobierno federal argumenta que los ingresos adicionales se destinarán al mantenimiento de zonas arqueológicas y al financiamiento del Tren Maya, los guías temen que el costo final recaiga sobre los visitantes… y, en consecuencia, sobre Tulum.






















