Tulum, Quintana Roo.— La temporada vacacional de verano, considerada como “alta” para el sector turístico, concluyó con apenas un 20% de actividad para los guías de turistas en Tulum, lo que ha encendido focos rojos entre los trabajadores que dependen de este servicio.
De acuerdo con Hugo Villagómez Villalobos, guía en la zona arqueológica, la baja afluencia de visitantes impactó directamente en el empleo:
“De seis o siete guías que venimos a trabajar, en un día normal solo logran ocupar a dos o máximo tres personas”, explicó.
Crisis global y efectos locales
Villagómez señaló que este fenómeno no es exclusivo de Tulum, sino parte de una crisis global del turismo:
“Las Vegas está desierto, París ha bajado sus números y lo mismo sucede en Francia y España. La situación económica y los conflictos internacionales han impactado al turismo en general”, comentó.
Ante ello, propuso que México diversifique su promoción turística hacia mercados emergentes, en lugar de depender únicamente de las ferias internacionales en Alemania, Francia, España o Estados Unidos.
El reto del Parque del Jaguar y los precios
Si bien reconoció que el Parque del Jaguar ha mejorado la seguridad y limpieza en la zona, advirtió que los costos de acceso son un obstáculo. Relató el caso de una familia española que desistió de entrar tras conocer que debía pagar más de 500 pesos por persona, optando en su lugar por visitar Chichén Itzá.
Además, cuestionó las tarifas desmedidas de hospedaje en Tulum, donde algunos hoteles llegan a cobrar hasta 120 mil pesos por noche, y otros más sencillos alcanzan los 30 mil pesos, incluso sin servicios básicos como aire acondicionado o regadera.
“Ese concepto funcionó en otra época, pero hoy el público es distinto. No podemos competir con tarifas tan excesivas cuando en otros destinos los precios bajan”, advirtió.
Necesidad de intervención gubernamental
El guía recordó que el desarrollo de Cancún en la década de 1970 se cimentó en tarifas accesibles que atrajeron visitantes internacionales en un contexto favorable para el Caribe. Sin embargo, la realidad de Tulum exige un cambio de estrategia.
“El nivel de vida en Tulum va en descenso y el gobierno debería intervenir para garantizar no solo tarifas más justas, sino calidad en los servicios que se ofrecen. Hoy existen muchas quejas sobre lo que se brinda al visitante, y si no atendemos eso, será cada vez más difícil sostenernos como destino”, concluyó.






















