Tixkokob, Yucatán.– La naturaleza yucateca vuelve a sorprender. Apenas unos días después de que un xkau fuera captado en Tekik de Regil comiendo una naranja agria perforada por un pájaro carpintero, ahora otro ejemplar de carpintero (Melanerpes aurifrons) —conocido en lengua maya como ch’ejum— fue grabado mientras picoteaba una naranja dulce en una vivienda de Tixkokob.
El video fue captado por la maestra Marisa Cauich Tzuc, quien relató que el ave llegó al árbol del patio y comenzó a abrir la fruta con su fuerte pico hasta alcanzar la pulpa.
“Se comió la última naranja de la mata”, comentó entre risas la docente, entusiasta observadora de aves.
Días antes, la también observadora Cristina Cauich Tzab había registrado un comportamiento similar en Tekik de Regil, cerca de la Reserva Cuxtal, donde un carpintero abrió una naranja agria para alimentarse. Aunque este comportamiento ha sido documentado ocasionalmente, son escasas las evidencias fotográficas o en video en la Península de Yucatán.
Un “rey” del monte yucateco
De acuerdo con la Guía de Aves de Xocen, el carpintero tiene pico cincelado y patas zigodáctilas —dos dedos al frente y dos atrás—, que le permiten sujetarse a los troncos mientras perfora la madera o, como en este caso, una fruta.
“Con su corona roja parece un rey”, describió la maestra Marisa Cauich, al referirse al vistoso plumaje del ave.
Diversidad en la península
En la Península de Yucatán se pueden encontrar al menos ocho tipos de carpinteros, conocidos localmente como:
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Ch’ejum (carpintero yucateco o cheje)
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K’áak’ ch’ejum (carpintero café)
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Sak xiik’ ch’ejum (carpintero moteado)
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Chan ch’ejum (carpintero mexicano)
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Ya’ax ch’ejum (carpintero olivo)
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Kolonte’ (carpintero lineado o pico plateado)
En lengua maya, ch’ejum combina los vocablos ch’ej (madera o árbol) y um (pájaro), literalmente “pájaro de la madera”.
Testimonios de un comportamiento poco visto
El registro de estas conductas aporta evidencia sobre la adaptación alimenticia de las aves en entornos semiurbanos y frutales del sur de Yucatán.
Cada vez más ciudadanos participan en la observación y registro de aves, generando valiosa información sobre el comportamiento de especies locales.






















