JMM.-Lo que en su momento se anunció como un proyecto innovador de agricultura en ambiente controlado, terminó en el abandono y desmantelamiento. Los invernaderos instalados en la comunidad de Tabasquito, en el municipio de José María Morelos, no lograron consolidarse debido a la falta de financiamiento, asesoría técnica y a las condiciones climáticas adversas.
Marcelo Poot Pat, quien trabajó en estos invernaderos, recordó que el proyecto tenía potencial, pero que los campesinos enfrentaron serias dificultades económicas para sostener la producción. “La mano de obra siempre estuvo disponible, pero sin recursos para insumos, semillas y asesoramiento técnico, los invernaderos no pudieron funcionar”, explicó.
Las estructuras, con dimensiones de 50 por 50 metros, requerían una inversión constante en fertilizantes, plaguicidas y mantenimiento, lo que resultó insostenible para los productores locales. A esta problemática se sumaron los torbellinos que se forman en la región durante los meses de marzo y abril, los cuales causaron severos daños a las lonas que cubrían los invernaderos. Sin recursos para repararlos, los campesinos se vieron obligados a abandonarlos.
“El gobierno hizo bien en instalarlos, pero no brindó el seguimiento necesario. En aquellos tiempos ni el gobierno estatal ni el municipal le dieron importancia al proyecto, y sin apoyo, los campesinos optaron por regresar a la milpa tradicional”, lamentó Poot Pat.
A pesar de los esfuerzos iniciales, en los invernaderos solo se logró producir chile habanero y tomate saladette antes de que el colapso estructural y la invasión de plagas afectaran las plantaciones. Finalmente, el abandono derivó en el desmantelamiento de las instalaciones, con personas llevándose materiales como aluminio, tubos y persianas.
Actualmente, en la zona se practica la agricultura tradicional de subsistencia, con cultivos de maíz, frijol, yuca, macal y camote. La producción se destina principalmente al autoconsumo, con algunas familias compartiendo el excedente dentro de la comunidad. “Nuestra zona es totalmente de temporal, no podemos compararnos con la agricultura mecanizada. Aquí una hectárea produce entre 400 y 700 kilos de maíz, mientras que en zonas tecnificadas se logran cuatro o cinco toneladas”, señaló.
El caso de los invernaderos en Tabasquito refleja las dificultades que enfrentan los campesinos de la región para innovar en la producción agrícola, dejando en evidencia la necesidad de un respaldo gubernamental sostenido para garantizar el éxito de este tipo de proyectos.






















