El caso reaviva la exigencia de una regulación más estricta en los servicios veterinarios de Tulum y la Riviera Maya
TULUM, Quintana Roo.– Lo que debía ser una cirugía rutinaria terminó en tragedia para una familia de Akumal, que acusa a la clínica veterinaria Akumalix de presunta negligencia médica tras la muerte de su gata pocos días después del procedimiento. El caso ha generado indignación en redes sociales y reabre el debate sobre la falta de control y supervisión sanitaria en clínicas y consultorios veterinarios del municipio.
De acuerdo con el testimonio de la propietaria, identificada como Zuri, la operación se realizó el lunes 3 de noviembre, a cargo de un médico de nombre Víctor, quien aseguró que se trataba de una intervención sencilla. Sin embargo, horas después de la cirugía, la mascota comenzó a presentar dolor intenso, debilidad y falta de respuesta a los tratamientos, sin que el personal de la clínica proporcionara información clara sobre su estado.
“Me dijeron que era algo menor, pero mi gata empezó a sufrir y no me daban explicación. Solo me pedían esperar”, relató la dueña.
El cuadro se agravó dos días después. El miércoles 5 de noviembre, Zuri regresó al establecimiento para solicitar atención urgente. De acuerdo con su testimonio, el animal recibió una inyección que provocó sangrado nasal y evacuaciones involuntarias, falleciendo minutos más tarde.
La familia aseguró que el propietario del negocio, identificado como Emmanuel, ofreció cubrir los gastos de cremación, pero posteriormente retiró el cuerpo sin consentimiento para realizar una supuesta necropsia, además de tomar fotografías del cadáver. “Nos sentimos intimidados. No se trata solo del dinero, sino del respeto y del dolor que causaron”, declaró Zuri.
La dueña también denunció que ambos veterinarios participan en campañas de esterilización en comunidades cercanas, lo que —dijo— representa un riesgo si no se cuenta con preparación y protocolos adecuados.
“Si no están capacitados, pueden seguir dañando a más animales. No quiero que otra familia viva lo que nosotros pasamos”, expresó.
El caso ha despertado preocupación entre protectoras de animales y asociaciones locales, que demandan una regulación más estricta y la verificación obligatoria de las clínicas veterinarias que operan en Akumal y Tulum. De acuerdo con activistas, muchos establecimientos funcionan sin licencias sanitarias actualizadas ni personal certificado, lo que deja a los dueños de mascotas sin garantías ni vías efectivas para exigir responsabilidad.
La familia afectada analiza presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado y la Procuraduría de Protección al Ambiente (PPA), con el fin de que se investigue a los responsables y se establezca un precedente en materia de ética y atención médica animal.
“Los animales confían en nosotros y merecen respeto, no indiferencia”, concluyó Zuri, al exigir justicia por la muerte de su mascota y un alto a la impunidad en los servicios veterinarios del municipio.






















