JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo. Las constantes fallas en el suministro eléctrico en la comunidad de Dziuché han afectado la operatividad de la clínica rural de la alcaldía, al punto de poner en riesgo la conservación de vacunas y otros medicamentos que requieren refrigeración. El personal de enfermería de la clínica, Carlos Ávila Requena, declaró que la inestabilidad del servicio, responsabilidad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), es un problema serio.
Ávila Requena explicó que, debido a la inestabilidad eléctrica, en la clínica de Dziuché no se almacenan vacunas como los antídotos contra picaduras de serpientes o insulina, que deben mantenerse a una temperatura inferior a los 8 grados. Los apagones son frecuentes y a veces duran días, lo que pone en riesgo la “cadena de frío” necesaria para estos insumos.
El personal ha implementado medidas paliativas; por ejemplo, las vacunas pediátricas se aplican en jornadas de vacunación semanales para aprovechar al máximo el tiempo de vida útil de los biológicos. Sin embargo, en el caso de las picaduras de víbora, la atención inicial se limita a estabilizar al paciente, que debe ser trasladado a hospitales de José María Morelos, Chetumal, Felipe Carrillo Puerto o Cancún para recibir el antídoto.
Aunque en la clínica de Dziuché no se han reportado pérdidas de vacunas por esta causa, Ávila señaló que en otras unidades rurales del municipio sí ha sido necesario desechar medicamentos.
Finalmente, el personal médico hizo un llamado urgente a las autoridades para que se resuelvan los problemas de energía eléctrica, ya que la situación representa un riesgo directo para la salud pública, especialmente en comunidades que dependen de clínicas rurales como su único punto de atención médica inmediata.






















