Tulum, Quintana Roo.– En medio de un panorama marcado por el aumento de precios y la desaceleración turística, comienzan a surgir en Tulum alternativas comunitarias que buscan reactivar la economía desde las bases sociales.
Una de ellas es el mercado “Frutas y Verduras”, inaugurado este sábado en Plaza 26 de Aldea Zamá, un tianguis emergente que tiene como propósito apoyar directamente a los productores rurales y mayas de Quintana Roo.
El nuevo espacio, abierto al público todos los sábados de 8:00 de la mañana a 1:00 de la tarde, pretende consolidarse como un punto de encuentro entre agricultores y consumidores locales, bajo el lema “Apoyando a las comunidades”.
La propuesta impulsa una economía solidaria, basada en la venta de productos frescos y naturales, cultivados sin intermediarios y ofrecidos a precios justos tanto para el productor como para el comprador.
Voces del campo en el corazón de Tulum
“Estamos presentes, somos productores del campo. Nos dedicamos a cultivar rábano, cebollina, hierbabuena, calabacita, coco… y en la comunidad no siempre tenemos oportunidades para vender”, compartió Selena Mejía Domingo, originaria de Kuchumatán, Bacalar, quien participó en el primer día del mercado junto a otras mujeres campesinas.
“Aquí hay madres solteras, todas trabajadoras del campo. Les agradecemos la oportunidad que se nos está dando en Aldea Zamá para ofrecer nuestros productos a precio del campo, un precio económico para usted”, añadió.
El testimonio de Mejía refleja una realidad persistente en la región: la falta de canales de distribución que permitan a los productores colocar sus cosechas sin depender de intermediarios o cadenas comerciales.
La apertura de este tianguis representa una válvula de escape ante la crisis económica local, y una muestra del esfuerzo colectivo por generar ingresos desde la organización comunitaria.
Economía local con rostro humano
Además del beneficio económico, el mercado fomenta el consumo responsable, la reducción de intermediarios y la valoración del trabajo campesino.
Cada puesto ofrece no solo frutas, verduras y hierbas frescas, sino también una historia de resiliencia, arraigo y sostenibilidad.
“Estos espacios son importantes porque nos recuerdan que la economía también puede tener rostro humano. No todo es turismo: la comunidad también produce, también trabaja, también alimenta”, comentó una visitante del mercado durante la apertura.
Esperanza desde la comunidad
Mientras Tulum enfrenta los retos de una economía local golpeada por el encarecimiento de la vida y la baja demanda turística, estos mercados emergentes se consolidan como ejemplos de cooperación y esperanza.
Son iniciativas que demuestran que, incluso en tiempos difíciles, la organización comunitaria puede florecer y sostener el ideal de un futuro más justo, autosuficiente y sustentable.






















