• Como delincuencia organizada, estas empresas pagan a empleados de hospitales entre el 20 y 30% por cada cuerpo que logran adjudicarse
Chetumal.- El negocio de la muerte en Quintana Roo empieza a normalizarse sin pudor y sin respeto absoluto al dolor de familiares y amigos. Las funerarias, con la complicidad de quien sabe quién, pagan a empleados de los hospitales quienes les dan “pitazos” cuando alguien fallece.
La rapiña es tal que se presentan hasta tres funerarias al mismo tiempo para reclamar el cuerpo u ofrecer sus servicios, cuando más decentes se portan.
Se sabe que ofrecen entre el 20 y 30 por ciento por cada cuerpo a quienes les dan los avisos. Estos «informantes» son empleados de hospitales o personal de servicios médicos.
Esta mafia ha generado diversas opiniones dentro de la comunidad y entre los “empresarios” del sector funerario, quienes afirman que la “la competencia es intensa”.
Esta “práctica comercial” ha suscitado debate debido a sus implicaciones éticas. Para algunos, la idea de que se pague por avisar sobre fallecimientos parece aprovecharse de momentos vulnerables en la vida de las personas.
El caso es que las funerarias lucran con el dolor sentimental del momento, sin que nadie les ponga alto. No se sabe si hay alguna regulación al respecto, pero las autoridades deben intervenir.






















