JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo.— El ejido de Dos Aguadas ha logrado mantener bajo control el aprovechamiento de sus recursos forestales y evitar la extracción ilegal de madera gracias a un esquema de vigilancia comunitaria que, según autoridades ejidales, ha permitido proteger el territorio durante más de dos décadas.
El comisariado ejidal, Justino Cauich, informó que la participación activa de los propios ejidatarios en la supervisión de las áreas forestales y de conservación ha sido fundamental para preservar los recursos naturales de la comunidad y prevenir actividades irregulares.
De acuerdo con el representante ejidal, años atrás sí se registraron casos de extracción ilegal de palizada y otros recursos forestales, principalmente debido a la falta de organización interna y mecanismos efectivos de control, situación que facilitaba el ingreso de personas ajenas al núcleo agrario.
Sin embargo, explicó que el panorama comenzó a cambiar con la implementación de acuerdos tomados en asamblea y la incorporación del ejido a diversos programas ambientales, acciones que fortalecieron la vigilancia territorial y la protección de las áreas de uso común.
“Hoy existe una mayor participación de los ejidatarios en el cuidado de nuestros recursos y reglas claras para el aprovechamiento forestal, lo que nos ha permitido mantener el orden y evitar nuevos casos de saqueo”, señaló.
Cauich destacó que actualmente cualquier aprovechamiento de madera destinado a la construcción o mejora de viviendas debe contar con la autorización de la Asamblea Ejidal, garantizando que los recursos se utilicen prioritariamente para beneficio de las familias de la comunidad.
Además, indicó que la vigilancia permanente también contribuye a proteger las áreas de conservación y los límites territoriales del ejido, fortaleciendo la gestión sustentable de los recursos naturales.
Las autoridades ejidales consideran que la organización comunitaria ha sido clave para preservar el patrimonio forestal de Dos Aguadas, una comunidad que apuesta por el manejo responsable de sus recursos y la participación colectiva para garantizar su conservación a largo plazo.
Con estas acciones, el ejido busca mantener el equilibrio entre el aprovechamiento de los recursos naturales y la protección ambiental, asegurando que las futuras generaciones continúen beneficiándose de la riqueza forestal de la región.






















