Chetumal.- Fueron detectadas plantaciones de soya transgénica en las comunidades de Salamanca y Blanca Flor del municipio de Bacalar que pueden generar daños irreversibles de hasta 100 años en ecosistemas de la zona, como ha ocurrido en Campeche.
Se presume que fueron sembradas por menonitas de Salamanca sin considerar los efectos negativos que generan los cultivos transgénicos, pero esto no ha sido comprobado.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) desconoce la existencia de transgénicos en Quintana Roo. No obstante, productores de la Zona Maya interpusieron un recurso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para impedir el cultivo de transgénicos en Quintana Roo, porque es destructivo contra los ecosistemas y genera altos riesgos de cáncer para la población.
Un producto transgénico es aquel que ha sido alterado en su información genética propia con la adición de muy pocos genes procedentes de organismos diferentes. Son de orígenes vegetales, animales y fermentados, como el pan, cerveza y derivados lácteos, principalmente.
En el ambiente vegetal resisten plagas y patógenos así como condiciones ambientales extremas y valor nutricional, pero en el mundo ambiental causan repercusiones, como se registró en Campeche, donde más de 30 mil hectáreas se desertifican pues los transgénicos acabaron con los ecosistemas y eso fue en detrimento de los productores y sus familias.
El investigador del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Rogel Villanueva Gutiérrez, afirmó que en octubre pasado se realizó un estudio en campos de soya en las comunidades de Salamanca y Blanca Flor, del municipio de Bacalar.
En Blanca Flor ninguna de las 29 muestras tomadas dieron positivos a producto transgénico pero de las 18 de Salamanca, ocho sí.
Reiteró que los cultivos transgénicos implican una agricultura de monocultivo intensiva que afecta severamente a selvas y bosques.
La soya transgénica es un cultivo que depende de agroquímicos para su éxito, por lo cual no se sostiene su desarrollo sin la aplicación de cantidades cada vez mayores de herbicidas e insecticidas, provocando graves efectos sobre el medio ambiente.
El uso de pesticidas y herbicidas afectan directamente a los polinizadores, lo cual provocará que muchas especies de plantas no sean polinizadas. “El síndrome de mortalidad de las colonias de abejas melíferas” registrado en Estados Unidos y Europa desde hace más de 10 años es un claro ejemplo de cómo estos agroquímicos pueden afectar a los insectos polinizadores.
Los herbicidas y pesticidas que se esparcen sobre los cultivos provocan finalmente la contaminación del manto freático y por ende del agua que consumimos.
Propuso buscar modelos agroecológicos y sembrar policultivos como la milpa maya, la cual no es una actividad agresiva hacia nuestros recursos naturales pues permite la regeneración natural de la vegetación.
El Colectivo de Semillas Much’ Kanan I’inaj, integrado por indígenas, campesinos, apicultores y ejidatarios del pueblo maya del poniente de Bacalar, interpuso un amparo contra el permiso para la liberación comercial de 253,500.00 hectáreas de soya genéticamente modificada que la Sagarpa otorgó a Monsanto Comercial, S.A. de C.V, –solicitud número 007/2012, evento MON-04032-6– para siete estados de la república entre los que se encuentra Quintana Roo.





















