CIUDAD DE MÉXICO.— México enfrenta una creciente dependencia energética debido al aumento en las importaciones de gas natural provenientes de Estados Unidos, mientras la estrategia federal para impulsar el fracking enfrenta desafíos técnicos, regulatorios y presupuestarios, advirtió el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
De acuerdo con el análisis “El fracking y la inversión pública en México”, actualmente el país produce apenas 37.1 por ciento del gas natural que consume, mientras que 96 por ciento del gas importado proviene de Estados Unidos.
El organismo señaló que el gas natural representa hoy 45.5 por ciento del suministro energético nacional, aunque la brecha entre producción y consumo continúa creciendo.
Entre 2018 y 2025:
- la producción de Pemex cayó 16 por ciento,
- el consumo aumentó 22.2 por ciento,
- y las importaciones crecieron 43 por ciento.
El reporte advierte que esta situación incrementa la vulnerabilidad energética de México frente a:
- variaciones internacionales de precios,
- fenómenos climáticos extremos,
- y tensiones geopolíticas.
Ante este escenario, el Gobierno Federal planteó dentro de su estrategia energética 2026 el impulso a yacimientos no convencionales mediante fracking; sin embargo, el CIEP considera que actualmente no existen condiciones suficientes para desarrollar estos proyectos a gran escala.
Uno de los principales obstáculos es la baja inversión de Petróleos Mexicanos en exploración y producción, la cual alcanzó en 2025 uno de sus niveles más bajos del periodo reciente con poco más de 29 mil millones de pesos.
El organismo también alertó que el desarrollo de proyectos de fracking enfrenta retos relacionados con:
- regulación ambiental,
- derechos de comunidades originarias,
- consultas públicas,
- disponibilidad presupuestaria,
- y participación privada.
Además, el estudio sostiene que la falta de reglas claras y mecanismos de evaluación podría generar riesgos fiscales importantes para el país.
El CIEP concluyó que, sin una estrategia integral de inversión, regulación y sostenibilidad ambiental, México continuará dependiendo del gas estadounidense mientras crecen las presiones sobre las finanzas públicas y la seguridad energética nacional.






















