TULUM. — Una contundente crítica hacia el funcionamiento interno del Ayuntamiento de Tulum fue lanzada por el quinto regidor Eugenio Barbachano, quien preside la Comisión Anticorrupción. El funcionario advirtió que varias áreas de la administración municipal serán reestructuradas debido a prácticas que calificó como corruptas y alejadas del interés ciudadano.
“Tulum es un gobierno, no una empresa privada de unos cuantos, y el que no lo entienda no tiene cabida en esta administración”, declaró Barbachano, quien aseguró que esta limpieza administrativa responde al compromiso de combatir actos de corrupción dentro del aparato público local.
Las áreas señaladas por el regidor incluyen a las direcciones de Desarrollo Urbano, Turismo y Relaciones Públicas, donde, según dijo, algunos funcionarios han favorecido negocios particulares por encima del interés colectivo. Mencionó directamente a Lorenzo Bernabé Miranda, Carla Andrade y María Fernanda Schroeder, a quienes acusó de operar al margen de las disposiciones de gobierno y de los principios del partido Morena.
“Lejos de cumplir con las órdenes de Diego Castañón o con los estatutos de Morena, hicieron todo lo contrario. Se les dio la oportunidad de trabajar y lo único que hicieron fue llenarse la bolsa”, denunció.
Uno de los casos más graves, señaló, es el del complejo condominal Maiim, desarrollado en Bahía Solimán, al norte del municipio. El proyecto fue aprobado sin contar con los permisos ambientales correspondientes y se desarrolló sobre una zona considerada ecológicamente sensible. La construcción fue respaldada administrativamente por la firma de Lorenzo Bernabé Miranda, entonces director de Desarrollo Urbano.
El caso derivó en un fallo judicial federal emitido en junio pasado, que determinó la demolición del complejo y la revocación de los permisos, al haber quedado demostrado que fueron obtenidos mediante sobornos y violaciones a la normatividad ambiental.
Barbachano adelantó que se realizarán cambios inmediatos en dichas dependencias para frenar el deterioro institucional y reconstruir la confianza ciudadana en el gobierno municipal. También enfatizó que ningún funcionario está por encima de la ley y que continuará señalando irregularidades desde su posición como regidor y presidente de la Comisión Anticorrupción.
“Vamos a continuar fiscalizando, aunque eso signifique incomodar a quienes ven a Tulum como un negocio y no como una responsabilidad pública”, finalizó.






















