El clamor que expresa la mayoría de los militantes y simpatizantes perredista a sus delegados que asistirán a la asamblea estatal, donde se elegirá al nuevo dirigente del PRD en Quintana Roo, es simple, claro, generalizado y unánime: Voten por cualquier compañero, menos por Julián Ricalde o alguien de su grupo.
Y es que el sentimiento expuesto por estos perredista, de donde radica el verdadero sentimiento izquierdista y los verdaderos impulsores de las causas sociales, no ven con buenos ojos que gente del “norte”, ligada con el clan de los Ramos, Ricalde, Osorio y Graciela Saldaña, continúen dirigiendo los destino del partido amarillo en la entidad.
Desde el militante más antiguo hasta los jóvenes que aspiran formar parte del padrón electoral del sol azteca insisten en la necesidad de darle un cambio de timón al “barco perredista” que surca las aguas caribeñas de Quintana Roo.
Representantes de tribus como “Foro Nuevo”, “Patria Digna”, “Nueva Izquierda Nacional”, “Coalición de Izquierda”, “Frente de Unidad de Izquierdas”, “Una Luz por QROO”, “Democracia Social”, hasta de la auténtica minoría, como “Izquierda Social”, evitan que “Alternativa Democrática Nacional”, la reconocida ADN, que representa Julián Ricalde, la diputada federal, Graciela Saldaña y el diputado local, Jorge Aguilar Osorio, obtengan la dirigencia estatal que estará en juego el próximo 25 de octubre.
Y tiene razón de ser su enfado porque este grupo ha dirigido los destinos del perredismo quintanarroense en la última década, tiempo en el que han perdido importantes espacios que habían ganado.
-Debemos pugnar por un verdadero cambio en la estructura del partido, de lo contrario, estaremos avalando una mayor debacle del PRD a lugares insospechados, incluso correr el riesgo de perder los pocos espacios que hemos ganado-mencionó un anónimo militante del PRD que radica en Chetumal.
Dijo que con la exclusión de gente como Hugo González Reyes que hoy renunció a la militancia perredista para unirse al PT, el partido del sol azteca comienza una etapa de resquebrajamiento que difícilmente podrá superar.
Hay tiempo para “amarrar” negociaciones, pero es necesario que las “cabezas” de las tribus se pongan de acuerdo, que antepongan intereses personales por el del partido, cosa que difícilmente pueda ocurrir, pero no se descarta.
La lectura política del aguerrido perredista sureño tiene razón cuando expresa que liderazgos como el de Alejandro Ramos, Sergio Flores, Rafael Esquivel Lemus, Roger Peraza, Leobardo Rojas, Gerardo Mora, Orlando Muñoz, Ivanova Pool y Luz María Beristain, podrían unificar criterios para crear una verdadera planilla que no solo pelee por la presidencia, sino también por la Secretaría General del PRD en los comicios del próximo 25 de octubre.
Es obvio que la misión luce arriesgada y hasta con cierto nivel de escepticismo porque pretenden “degollar” al monstruo de las mil cabezas, pero si en verdad el PRD quiere volver por sus fueros y resurgir como el “ave fénix”, necesariamente tienen que actuar de esa manera.
Porque permitir al grupo de Julián Ricalde Magaña cabildear o negociar (comprar conciencias) podría significar el acabose del PRD en la entidad.





















